A "Maricón" Horror Story: Coven, o el fetichismo marica de las brujas

A "Maricón" Horror Story: Coven, o el fetichismo marica de las brujas
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A “Maricón” Horror Story: Coven, o el fetichismo marica de las brujas

Por · 13 febrero, 2014

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Que nadie se sienta ofendido pero American Horror Story: Coven tiene un tremendo ¡plumazo! La tercera temporada de la serie de Ryan Murphy finalizó hace tan solo dos semanas, siendo la más popular hasta ahora y también la más amanerada y cómica desde sus inicios.

Con ella, Murphy ha ganado un gran porcentaje de público femenino pero, sobre todo, un montón de espectadores obsesionados con las divas, que suelen ser (aunque no siempre) gays. La trama sobre brujas tiene más de comedia negra y de culebrón que de sustos, y algunos incluso la describen como un Desperate Housewives con magia negra. El terror ha sido reemplazado por un gore light, mientras que el verdadero nutrimento de la temporada es el fetichismo glamuroso y el estudio de la mujer en su versión más histérica y perversa… Aunque no sea en absoluto necesario ser gay  para apreciar los guiños de esta temporada (mezcla de la mitomanía sobre hechiceras y cultura pop al alcance de todos), el imaginario creado es digno de cualquier extravagancia Almodovariana. Desde B-side repasamos los 5 ramalazos más maricas de AHS-Coven.

1. Factor Travesti

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Aquella casa de Nueva Orleans era el sueño  de todos los transformistas del mundo, estaba llena a rebosar de féminas apasionadas y cabronas a las que copiar cada parpadeo, cada aspaviento dramático. ¿Quién no querría imitar el desparpajo blackpower de la peluquera vudú, dar vueltas adormiladas y musicales como Misty Day o, sobre todo, ser la mala de Blancanieves reencarnada en Jessica Lange?

Desde dentro de la propia serie hay personajes marginales como Spalding y Myrtle y, en menor medida, Cordelia. Gente que vivía a la sombra de otros más talentosos. Parecido a esa otra serie de Murphy (Glee), donde los outsiders espiaban y adoraban a las divas en silencio soñando con entrar en su mundo (al final alguna lo consigue). El tronchante amaneramiento de Spalding y su colección de muñecas es mariconeo de primer orden, pero quien se lleva sin duda la palma es el personaje de Frances Conroy. Más drag queen que mujer, muy erudita en nociones de moda, estética y drama, vomitaba sabiduría a lo Andy Warhol, se alegraba de que su novio la dejase por la diseñadora de moda Diane von Furstenberg y tenía un talante desproporcionado que reventó todos los sensores camp en esa apoteosis donde sus valores se imponían a la muerte en un solo grito: ¡¡Balenciagaaaaaaaa!!

Parece que Murphy habla directamente por boca de Myrtle, guiando la acción, mientras que se ridiculiza a sí mismo en Spalding y se venga gracias a Cordelia.

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2. Mommy Complex

Todo el mundo sabe lo que pasa con los gays y sus madres. No conocemos a la madre de Murphy, pero seguro que es tan fabulosa –al menos en su cabeza- como la propia Lange. Ese vínculo difícil entre madre excesiva que no deja espacio vital a su hija (a lo Tacones Lejanos), ya había sido explotado en las otras temporadas pero llega aquí a cotas de excelencia. Fiona Goode es la progenitora de la pobre Cordelia pero también la matriarca desarraigada y egoísta de toda un manada de chicas. Es la madrastra mala definitiva, hundida en su amor propio y sus vicios hasta las orejas (justo tras las cicatrices del lifting).

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No hay ni una madre buena en toda la temporada, todas han devorado a sus hijos y maridos de una manera u otra. Mientras que mujeres potencialmente buenas en maternidad tienen dificultad en tener descendencia por problemas físicos (Cordelia, Zoé, Nan…).

3. Witches or Bitches

La feliz coincidencia fonética entre bitch (zorra) y witch (bruja) está muy bien explotada en esta temporada. Las brujas están muy sexualizadas; hasta Queenie y Nan utilizan su seducción femenina en un momento u otro. En la serie, los impulsos sexuales de ellas están modernizados y pasados por un filtro mas típicamente masculino: tirarse a todo lo que se mueve y sin sentimiento. Sobre todo Maddison es, objetivamente, un “putón verbenero” y frívolo que recoge todos los clichés de popstar cínica y calentorra con agujeros en las bragas.

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Zoé, aunque sea la típica heroína enamoradiza, tiene el poder más sexual, el de la viuda negra. Su vagina asesina es el temor de la mujer hacia su cuerpo hiper-hormonado y que se vuelve contra ella, pero también el de los hombres a lo femenino que se los traga. Temor que puede lanzarles a la homosexualidad porque ¿quién querría arriesgarse a meterla ahí?

Las brujas han tratado a los hombres como juguetitos sexuales, siempre como animales medio desnudos, con sus cuerpos más erotizados que los de ellas. Los hombres en esta temporada se han relegado a “amantes de”, mayordomos, y perros guardianes. Especialmente con Evan Peters, un frankenstein con el que tirarse a toda su hermandad a la vez, literalmente, y que Maddison y Zoé se iban pasando cual pelota de ping pong.

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4. Concurso de Belleza Miss Supreme 2014

Con ese título tan divino como Suprema, se habla de la bruja líder del aquelarre, puesto detentado por la vanidosa Fiona Goode y al que todas las protagonistas aspiran. Si la hubiesen llamado Madonna, no hubiese quedado más claro…Detrás de la pugna por el poder en el aquelarre de Nueva Orleans, o de las luchas entre brujas vudú negras y brujas blancas, en el fondo estamos ante algo no tan lejano a un reality. Un operación triunfo de la brujería, donde al final se expulsa de la casa a la más débil o impopular y gana la que más lo merece, con giro narrativo incluido. Consecuencias: clubs de fans de unas y otras, cotilleos y gallineros al más puro estilo Sálvame Deluxe.

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En su parte profunda, se trata del peor temor femenino de la historia (la fealdad y la vejez) pero al final es más un concurso de misses sádico donde cada una aporta su encanto peculiar (la bruja del pantano, la viuda negra, la chica Hollywood, la muñeca vudú, la retarded…). La decrepitud del personaje de Jessica Lange era el peor mal que podía caer sobre ella, y la emergencia de una bruja más joven y guapa, su muerte literal. Un cambio generacional y de “reinado” más antiguo que la polca y que siempre funciona.

5. Total Makeover

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La resurrección es una metamorfosis simbólica y muy judeocristiana, pero en AHS se convierte en una típica transición de patito feo a cisne a lo Pretty Woman. Todas las brujas han fallecido (a manos de otra bruja, habitualmente) para resucitar más espléndidas que nunca después: más guapas, más listas, más poderosas. ¡La muerte les sienta tan bien!

Misty Day y su barro mágico es algo así como la regente hippy del chiringuito de terapias naturales para brujas, banda sonora de Stevie Nicks incluida, para armonizar cuerpo y mente. Kathy Bates utiliza nada menos que sangre de negros fornidos para conservarse guapa y Angela Basset es una peluquera inmortal, ¿que más quieres para estar tremenda?

Incluso la nueva Suprema tiene un antes y un después al final de la temporada, ya que elimina todos sus defectos físicos cuando se descubre finalmente que era la ganadora, una Cenicienta en toda regla, con su hada madrina Myrtle incluida .

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