[Crítica] Nymphomaniac () Kill Love volumen1

[Crítica] Nymphomaniac () Kill Love volumen1
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[Crítica] Nymphomaniac () Kill Love volumen1

Nymphomaniac Vol. 1

Director:

Lars Von Trier

Reparto:

Charlotte Gainsbourg, Stellan Skarsgård, Stacy Martin, Shia LaBeouf, Connie Nielsen, Christian Slater…

Año:

2013

Duración:

117 min.

8.5

· 13 Enero, 2014

El particular ensayo sobre sexo de Lars Von Trier muestra cómo Joe, (Charlotte Gainsbourg) malherida y medio inconsciente, conoce a un hombre culto y solitario (Stellan Skarsgard) al que cuenta la historia de su vida (erótica). Pero ¡cuidado! esta película no busca el erotismo y, de hecho, es mucho más mental que sexual. Está estructurada como un diálogo filosófico sugerente, que explora el cuerpo, el cerebro e incluso el cosmos en busca de una conclusión intelectual. Otro juego del Lars Von Trier radical y polémico de Los idiotas o Dogville: ríete con él u ódiale.

En esta primera parte, Joe narra sus descubrimientos sexuales de niña y cómo, experiencia tras experiencia, se deja llevar por el placer inmediato hasta convertirse en una ninfómana; con algunas de las peculiares consecuencias que esta adicción conlleva… La narración comienza con el sonido de fluidos vertiéndose sobre la calle, en el entorno oscuro, ocre, mohoso que es el presente del film. Ninguna casualidad. En un callejón, yace Joe hecha polvo y no sabemos lo que la ha llevado hasta allí, sólo que se lo merece. Von Trier castiga a su protagonista logrando que el espectador empatice con ella rápidamente. El objetivo de las confesiones de Joe es demostrar que es la peor persona sobre la Tierra, pero durante el proceso nos cae bien, nos divierte y llegamos a entenderla.

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Son constantes los equilibrismos del espectador entre juzgar y no juzgar, cosa que seguro divierte mucho al director danés, que se encarga de fomentarlo pasando de un discurso a otro. Lo moral es siempre ambiguo, como en la tronchante secuencia bordada por Uma Thurman como la mujer de un adúltero. La joven Joe (Stacy Martin) puede resultar abominable, desde su infancia en colores pastel hasta los momentos mas funestos en blanco y negro. No puede evitar ser una criatura hiper-sexualizada e insensible. Ahí que tenemos el plano más impresionante jamás hecho de una mujer lubricando, y en un contexto poco apropiado para ello…

 La película se asemeja a un Kill Bill con exaltación de la lujuria en lugar de la violencia, como algo épico y con una protagonista central experta

Joe cae más bajo a cada paso, y sin embargo entramos gustosos en el juego, a ritmo de la vara experta y el tono divertido-tenso de Von Trier. El discurso amoral, por su parte, defiende la cacería sexual como una especie de don que no entiende de razón ni de leyes, Seligman dice: ”si tienes alas ¿porqué no volar?”. La película se asemeja así a un Kill Bill con exaltación de la lujuria en lugar de la violencia, como algo épico y con una protagonista central experta. También está dividida en capítulos que definen cada una de las etapas y conceptos por los que  pasa metódicamente para conseguir su objetivo: matar el amor.

Ese amor que actúa como enemigo de la protagonista, particularmente durante ese episodio radical de su vida a medio camino entre El Club de la Lucha y FEMEN. Comparado con las medias verdades del amor, el sexo solo requiere un gran “Si”, directo y libre. Sin embargo, este posicionamiento se contradice con la llegada de Jérome, personaje interpretado por Shia Labeouf .

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Esperaríamos que el hombre maduro, Seligman, – que muy probablemente representa a Von Trier en el film y que el director filma en planos estables -, fuese el contrapunto moral del relato, aleccionando a la adicta al sexo. En lugar de eso, es Joe – filmada de forma errática para transmitir su caos- la que se desprecia. El solterón intelectualiza todo, y da al sexo express un halo de belleza casi esotérica.  Lo naturaliza mediante el paralelismo con la pesca (de penes en su caso), y después lo lleva al terreno metafísico de los números Fibonacci. La poesía visual que surge de estas metáforas enriquece pero paraliza la narración, llena de secuencias de montaje explicativas.

La cima del tratado teórico sobre sexo: convertir a las tres categorías de amantes más preciados de Joe en notas de la música de Bach (graves, medios y agudos). Pedante, pero también evocativo, en el fondo habla de varios tipos de entrega sexual: la egoísta, la recíproca, y la sacrificada.  Toda una aproximación académica al asunto, que define a la película entera y que puede gustar, aburrir, o no gustar.

En conclusión, esto no va tanto del erotismo ni de la vida de Joe como del diseño del ser humano. ¿Estamos realmente hechos para amar y ser morales, o todo lo contrario? La opinión de Von Trier es el verdadero motor de la película y su mente enlazando argumentos en contra y a favor a la que seguimos durante la historia y por la que asistiremos a la segunda parte.

Nymphomaniac volumen 2 que tendrá más presencia de la Gainsbourg en las correrías sexuales y será bastante más bestia,  resolverá el dilema ético planteado… o quizá no. En cualquier caso, Lars Von Trier reirá el ultimo.

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