Día Internacional de las personas discapacitadas: La normalización de la discapacidad en el cine

Día Internacional de las personas discapacitadas: La normalización de la discapacidad en el cine
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Día Internacional de las personas discapacitadas: La normalización de la discapacidad en el cine

Por · 3 Diciembre, 2013

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El mundo es un lugar difícil para todos, pero hay un colectivo para el que la vida puede ser un poco más complicada. Uno que pocas veces es considerado para la toma de decisiones que afectan a la mayoría y que sobreviven, a pesar de todo, con la cabeza bien alta y la dignidad por estandarte.

Hoy, día 3 de diciembre, es el Día Internacional de las Personas con Discapacidad. Queremos rendirles homenaje haciendo un repaso por algunos de los personajes y películas que, a lo largo de la historia del cine, han retratado la discapacidad a veces con dureza, otras con crudeza, y otras con optimismo, pero siempre desde el respeto que merece.

Cuando el mundo se oscurece

El vagabundo más famoso de la historia, el inconfundible e irrepetible Charlot, se enamora a primera vista de una vendedora de flores ciega en Luces de la ciudad (1931), cinta considerada como una de las mejores películas románticas jamás realizadas. Charles Chaplin fue uno de los pioneros en incorporar un personaje con discapacidad visual en uno de sus films, pero han sido muchos los que han seguido la estela. El mismísimo Lars Von Trier realizó Dancer in the dark (2000) un angustioso musical con Björk como debutante en el celuloide dando vida a Selma, una mujer que está perdiendo la visión irremediablemente y lucha para que su hijo, que ha heredado su enfermedad, pueda operarse. O la brasileña A ciegas, basada en la novela de José Saramago Ensayo sobre la ceguera, en la que la humanidad se enfrenta a una pandemia contagiosa que causa la pérdida de la visión, lo que obligará a adaptarse y luchar en una sociedad en la que todo se ha vuelto oscuro y para la que no estamos preparados.

No hay un único molde para los humanos

Si hay una película rompedora al plasmar la discapacidad física esa es Freaks, la parada de los monstruos (1932). Esta película fue censurada por su explícita forma de mostrar las malformaciones físicas de sus personajes, los miembros de un circo ambulante entre quienes predominan seres deformes, tullidos y personas con diversas amputaciones. Esta película popularizó el término ‘freak’ para referirse a todo aquello que se sale de la norma. Y a pesar de lo chocante que pudiera ser para los espectadores de la época, abrió la veda para que los personajes con deformidades físicas protagonizaran películas en los que no eran objeto de burla. El claro ejemplo de esto puede ser El hombre elefante (1980) de David Lynch, una película que retrata la vida de Joseph Merrick, el británico que padeció el Síndrome de Proteus. Lynch se esfuerza en su película para que veamos que, detrás de esa apariencia, existe un hombre dulce y educado, no un monstruo.

1932-Freaks - La parada de los monstruos (Wallace Ford)-discapacitado

Lo que la guerra nos quita

Los mejores años de nuestra vida (1946) sacó a la palestra cinematográfica la parte menos heroica de la gesta americana

Tras la Segunda Guerra Mundial, muchos soldados americanos regresaron a los Estados Unidos con secuelas que arrastrarían de por vida. La soberbia película de William Wyler Los mejores años de nuestra vida (1946) sacó a la palestra cinematográfica la parte menos heroica de la gesta americana, mostrando aquello que nunca contarían los libros: los daños de los soldados que asistieron a la atrocidad de la guerra. Esta película suscitó mucha polémica ya que uno de los personajes principales, el marinero Harol Russel, verdadero mutilado de la guerra, se interpretó a sí mismo para mostrar lo dificultoso de la vuelta a la normalidad en las vidas de esos héroes nacionales, que tantas veces habían sido ensalzados en el cine como los gloriosos salvadores de la nación, pero que nada tenía que ver con la realidad. La discapacidad de Harold Russell, que perdió las dos manos en el transcurso del conflicto bélico, le obliga a adaptarse a su nueva condición con resignación pero con voluntad, aunque con la sombra de los horripilantes recuerdos siempre acechándole.

En un rincón oscuro de la mente

La discapacidad mental también ha encontrado su lugar en la historia del séptimo arte. Lola Dueñas encarna en la española Yo también (2009) a la compañera de trabajo de Daniel, un joven sevillano de 34 años que tiene el honor de ser el primer europeo con síndrome de Down en obtener un título universitario, y que se enamorará perdidamente de ella cuando llegue a la oficina. Esta película planteó por primera en nuestro país el vez el conflicto, hasta antes tabú, de las relaciones amorosas con discapacitados mentales.

No es la única película que aborda los límites morales en la relación de los discapacitados mentales con la sociedad. Anteriormente, de la mano de Sean Penn, asistimos al debate de si un hombre con un leve retraso mental puede o no educar a su hija en Yo soy Sam (2001), o a la entrañable relación por correspondencia que surge entre un anciano neoyorquino con Síndrome de Asperger y una solitaria niña de Melbourne en la cinta de animación Mary and Max (2009).

Éxito de público y crítica a nivel internacional

Han sido muchas las películas que retratan la discapacidad en cualquiera de sus posibilidades y que han cosechado un rotundo éxito tanto en taquilla como en crítica. El respaldo de la crítica fue unánime cuando, de la mano de Alejandro Amenábar, España conseguía su cuarto Óscar por Mar Adentro (2004), el relato basado en la vida de Ramón Sampedro, un gallego que quedó tetrapléjico tras un accidente y que luchó por tener una muerte digna tras pasar más de 30 años postrado en una cama. También fue un éxito la aclamada Amour (2012) de Michael Haneke, última ganadora del Óscar a mejor película de habla no inglesa, y que aborda crudamente el tema de la discapacidad física y el deterioro que se produce con la edad. En cuanto a taquillazos, Forrest Gump (1994) se convirtió en un icono del séptimo arte. Y más recientemente, la francesa Intocable (2011); la película de habla no inglesa más taquillera de la historia presenta de forma optimista la relación entre un tetrapléjico aristócrata y su cuidador, entre quienes surge una preciosa amistad a pesar de proceder de dos mundos diferentes.

La normalización en la gran pantalla, próximo objetivo.

Cine y discapacidad son, afortunadamente, dos términos no muy alejados. Y es que, como la potente arma de transmisión de valores a la sociedad que es, el cine debe incorporar historias que acerquen la realidad de este colectivo al público mayoritario. En esta lista no están todas la que son, pero sí lo son todas las que están. Porque la discapacidad debe ser normalizada y visible. Porque ellos existen y luchan para ser capaces de todo.

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