Sólo Dios perdona: la vendetta de Ryan Gosling

Sólo Dios perdona: la vendetta de Ryan Gosling
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Sólo Dios perdona: la vendetta de Ryan Gosling

Sólo Dios perdona

Director:

Nicholas Winding Refn

Reparto:

Ryan Gosling, Kristin Scott Thomas, Vithaya Pansringarm, Rhatha Phongam…

Año:

2013

Duración:

90 min.

5.5

· 4 Noviembre, 2013

El pastiche como proceso creativo, o el uso de elementos propios de otras obras artísticas con el fin de crear una diferente que aspira a ser reconocida como independiente, ha sido el motor de muchos artistas a la hora de encauzar su carrera hacia el éxito. Si algo ya funcionó, ¿para qué voy a inventar nada nuevo?

Pregúntenle si no a Almodóvar, que no esconde la herencia estética de Andy Warhol en sus melodramáticas historias al más puro estilo de George Cukor o Howard Hawks. O a la mismísima Lady Gaga, quien intenta camuflar bajo la etiqueta de influencias lo que sus detractores tachan de burdos plagios. A veces, a pesar de las referencias, el artista sortea la evidencia de la imitación y alcanza la gloria.  Pero  no es el caso de Nicholas Winding Refn, (director de Drive) que aterriza en nuestro país con su nuevo trabajo, Sólo Dios perdona, un efectista popurrí que huele a refrito, y en el que puede reconocerse la mezcolanza de elementos que nos son muy familiares.

La nueva película del autor danés es una oda a la violencia en todos sus aspectos, teñida por uno de los sentimientos más irracionales, depredadores e innatos de nuestra naturaleza: la venganza, ese estado que reconcome a su portador y lo convierte en una máquina ciega sin escrúpulos. Como ya ha demostrado en sus anteriores trabajos, Nicholas Winding Refn es un fetichista de las tramas violentas, de los personajes perturbados y psicopáticos. Y de Ryan Gosling, que aparece de nuevo en su filmografía más hierático que nunca, con su enigmática y estudiada mirada como emblema y unos 5 parpadeos en toda la película, más o menos el mismo número de veces que articula palabra.

Sólo Dios perdona se sirve de la violencia extrema de las películas de Tarantino, pero carece de sus delirantes diálogos. Su banda sonora pretende ser igual de inquietante que las de David Lynch, pero no resulta tan hipnótica. Ni siquiera estar ambientada en la pestilente y turbulenta Bangkok, marco insuperable recurrente para tratar historias de tráfico de drogas y prostitución, logra que nos involucremos al nivel que seguramente pretendía el director.

No obstante, y a pesar de las carencias narrativas evidentes, es un film muy bien ejecutado, con una potencia visual abrumadora que atrapa en cada plano y que lo convierte en un must-see para los amantes de la buena fotografía. El resto de la película deja indiferente. Violencia, clanes enfrentados, malos que no encuentran redención, artes marciales y asiáticos letales. Y como plato principal, la vendetta más sangrienta, que ni entiende ni entenderá de razones.

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