Masters of Sex: posiblemente la mejor nueva serie del año

Masters of Sex: posiblemente la mejor nueva serie del año
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Masters of Sex: posiblemente la mejor nueva serie del año

Por · 21 Noviembre, 2013
Masters of Sex: posiblemente la mejor nueva serie del año

Showtime se ha apuntado un nuevo tanto con este drama erótico-festivo que relata las primeras investigaciones sobre sexo llevadas a cabo en EEUU  por el ginecólogo William Masters (Michael Sheen) y su asistente y ex-cabaretera Virginia Johnson (Lizzy Caplan).

El principal gancho de la serie es evidente, está en el título, y clama nuestra atención desde las mismísimas entrañas: mucho sexo, y la esperanza de acabar siendo “maestros” de ello. Este punto de partida genera expectación por ver el piloto. Sin embargo, esto no es HBO, por lo que aquí no se pretende fidelizar público a base de una acumulación de penes, vaginas y actos de acrobacia sexual. El enfoque es más elegante que en ciertas series y se podría incluso considerar bastante suave por mostrar lo sexual con pudor. Pero el morbo más intenso es el psicológico; y en el caso de los años 50, sociológico. La serie juega más con la transgresión de las normas y la seducción de las mentes que con lo físico. Por otra parte, a través del experimento del doctor Masters, el sexo se estudia de forma minuciosa y sin tapujos, lo que incluso hoy en día es poco habitual.

El dúo protagonista

Si de seducción hablamos, la escultural Lizzy Caplan será la encargada de cautivarnos, sean cuales sean nuestras preferencias personales. Presentada como la quintaesencia de la mujer autosuficiente, conseguirá poner patas arriba las reglas morales de los años 50: está divorciada dos veces y cambia sin inmutarse de un “follamigo” al siguiente. Y sólo le basta un parpadeo de esos ojazos. Al mismo tiempo la veremos en su entorno profesional como esa proverbial secretaria/enfermera de mirada cándida que sencillamente quiere aprender todo lo que pueda sobre “la ciencia del orgasmo” como una aplicadísima discípula. Vamos, un cóctel molotov para la líbido. Además, no deja de ser una firme representante de la mujer moderna e inteligente que convencerá a las espectadoras femeninas. Caplan llevaba tiempo necesitando un buen papel protagonista a la altura de su carisma. Ahí lo llevas, guapa.

Lizzy Caplan conseguirá poner patas arriba las reglas morales de los años 50: está divorciada dos veces y cambia sin inmutarse de un “follamigo” al siguiente.

El personaje de Michael Sheen resulta menos simpático. Su actitud de científico frío estereotípico combina con la represión y machismo de la época, con lo que a veces parece sencillamente un “gilipollas” integral, en particular con su desgraciada mujercita. He ahí la contradicción: es curioso como un personaje tan robótico puede interesarse por un tema polémico como el sexo. Episodio tras episodio, serán las dificultades de su controvertido proyecto (y el encanto de la Caplan) las que le irán derritiendo. Y de vez en cuando hasta se le escapará una sonrisa adorable que equilibre al personaje en nuestros corazones… Descubrir la humanidad de William Masters y acompañarle en su propia revolución íntima es parte central de la serie.

Mezcla de géneros

El sexo está tratado desde todos los ángulos y posturas. Suele ser cómico en lo que respecta a esa horda de cobayas humanas reclutadas en burdeles, hospitales y hasta iglesias, que se masturban y copulan frente a los protagonistas. Y es dramático cuando empezamos a ahondar en los sentimientos de los personajes y lo que sus líos significan para ellos. Resulta realmente excitante cuando la serie consigue derrumbar una u otra barrera moral y se practica sexo como una explosión psicológica de deseos escondidos.

El ritmo fluído de la serie hace que nos enganchemos de inmediato -he visto temporadas enteras en las que no ha habido tanta actividad como en el piloto de Masters of Sex-. Sin embargo, esta rapidez también conlleva saltos en la narración, sobre todo en las subtramas. Muchos giros son difíciles de asimilar porque involucran cambios abismales de conducta sexual. Aunque quizá sean parte del mensaje de libertad sexual que se defiende.

Crónica de una época

MASTERS OF SEX (SEASON 1)

En general los protagonistas luchan por sobresalir de esa imagen luminosa, simpática y perfecta de la década de los 50. Chicas clónicas sacadas de anuncios pin-up y solteros de oro montados en Cadillacs se debaten entre descubrir su identidad sexual o seguir atrapados en un anuncio de Coca-Cola… Los secundarios que completan el núcleo dramático de la serie sufren esa dicotomía. Y así veremos a Nicholas D’Agosto interpretar a un príncipe azul con bata blanca (en las antípodas del doctor Masters) que irá descubriendo rincones oscuros de su psique. O a Caitlin Fitzgerald como la angelical mujer del doctor, perfecta y agradable en todos los sentidos sin caer en lo repipi.

Quizá por ello echamos en falta algo del cinismo y crudeza que sí tiene Mad Men, serie con la que compite inevitablemente… Sea como sea, Masters of Sex, a mitad de su primera temporada, aún no ha dicho su última palabra. Y, por ahora, promete.

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