La Caja B: la cultura se queda afónica. No deberías ver "La Voz" si…

La Caja B: la cultura se queda afónica. No deberías ver "La Voz" si…
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La Caja B: la cultura se queda afónica. No deberías ver “La Voz” si…

Por · 28 Noviembre, 2013

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Foto: campaña publicitaria revista Trax.

España lleva décadas demostrando que el “talento” en televisión es el mesías de las audiencias. Ese poder incontestable que aglutina a familias enteras delante de la bien llamada “caja tonta”. Si usted tiene alguna habilidad especial (se agradece si además tiene algún drama que contar), no dude en apuntarse a un talent show. Cuanto más casposo, mejor.

Lo cierto es que, desde tiempos inmemoriales, tener cualquier habilidad, por absurda que sea, ha ayudado a muchos a tener su minuto de gloria. Espacios míticos como Qué apostamos, El semáforo o el más reciente Tu sí que vales han sacado a la palestra, con ese “bizarrismo” que tanto nos gusta a los españoles, a cientos de personajes con talento. Lo de convertirse en una estrella de la canción, eso ya es otra historia. No cabe duda que Operación Triunfo supuso un antes y un después tanto en la industria televisiva como en la discográfica. Pero a la vista está, que fue para mal. Que hoy día se sigan importando formatos tan maravillosos como La Voz y que, además, sean líderes de audiencia, debería ser motivo de gozo y satisfacción para todos aquellos que amamos la cultura y el arte. Por desgracia, no es así. Puede que ya te he hayas visto atrapado como un efecto colateral de tu vida familiar por las fauces del programa más importante de música en territorio nacional. O puede que no, así que cuidado, no deberías ver y escuchar La Voz si estás dentro de cualquiera de los siguientes cinco grupos:

1.- Si eres músico.

Si te dedicas en cuerpo y alma a este arte, has invertido más de la mitad de tu vida en formarte y hasta te das el lujo de cobrar por esta honrosa profesión (porque tu lo vales), te avergonzará soportar espectáculos como el vivido anoche en la primera gala en directo de La Voz. Mientras en su versión estadounidense contemplamos con admiración el despliegue de medios y el nivel musical de cada una de las actuaciones, aquí nos conformamos con interpretaciones y puestas en escena a la altura de la verbena de tu pueblo. Por supuesto, con las mismas canciones que una y otra y otra vez ha trillado el concursante de turno. Porque como es bien sabido, versionar la adaptación hispana de My Way es el sumun del flamenco-fusión y Fever es una de las piezas clave en la historia de géneros tan “confusos” y “extraños” como el soul y el jazz. Además, ahí va un dato que te indignará si te ganas la vida como músico (y si no eres músico, también): entrar en el plató de La Voz para soportar semejante aberración y que te digan cuándo y cómo tienes que sonréir y darlo todo, cuesta la friolera de 45€, el mismo precio que pagarías por ver a una banda o artista internacional como The National o Arctic Monkeys trayendo un espectáculo de nivel.

2.- Si pretendes serlo

Seamos sinceros y objetivos. ¿Cuántos miembros de los distintos talent show que hemos sufrido en España desde OT han salido a flote? La respuesta es correcta, muy pocos. Y los que lo han hecho, que afortunadamente los hay, han tenido que sufrir sobre sus espaldas la losa de la fama efímera y el hándicap de la etiqueta. No te dejes embaucar, el éxito cuesta y solo te lo da el esfuerzo y el talento, jamás una plataforma televisiva para la que no eres más que un punto de audiencia. Y no nos engañemos, si en la pasada edición podíamos tener cierta simpatía y respeto por la opinión y la formación que ofrecían jueces como Antonio Carmona o Tiziano Ferro, este año contemplamos atónitos las masterclass que nos brindan músicos de la talla de Juan Magán y Cali y el Dandee. Bravo.

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3.- Si eres susceptible de ser coach

Vale que cualquiera de los cuatro jueces que ocupan las sillas rojas giratorias han tenido un repunte importante en sus carreras. Sin ir más lejos, Malú daba el pasado mes un concierto en el Palacio de los Deportes madrileño con 16.000 entradas vendidas. Pero no es menos cierto que la falta de criterio de algunos les está generando la antipatía de buena parte de la sociedad. Por mucho que se empeñen, la audiencia de La Voz no es precisamente la que compra discos ni la que acude a los directos. Ellos lo saben, y se nota. El interés de estas estrellas por su labor ha caído en picado (todo lo contrario de lo que ocurre con los cuatro fantásticos de la versión yankee). ¿Qué mejor momento para darle vueltas a la lista de la compra que durante las actuaciones? Bueno, sí, quizá durante los infinitos minutos publicitarios…

4.- Si tu audición no está gravemente dañada

Más allá de la capacidad vocal de los participantes, juicio que le brindamos amablemente a los coaches, lo que está claro es que alguien en recursos humanos de Boomerang TV olvidó contratar a un técnico de sonido. Si no, no se explica que buena parte de las actuaciones sonaran a karaoke barato, hasta aquellas afortunadas que contaban con músicos en directo más allá de la pista de playback. Era imposible que ustedes en sus casas escucharan cantar a los concursantes si no se escuchaban ellos mismos. No, señores de Telecinco, los nervios no han traicionado a vuestros talents. Frase recurrente junto a aquella de “España ya te quiere”, “tu ya eres un ganador”, “eres una mostra”, “ole ole” o “has tenido una ejecución impecable”. Los nervios no, los habéis traicionado vosotros produciendo un programa musical sin ningún tipo de criterio ni respeto por la propia música.

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5.- Si aún piensas que la cultura y el arte se pueden salvar en España

Vale, sí, la afluencia a festivales sigue aumentando, cada día nos visitan más y mejores artistas internacionales, existe una amplia difusión de la lectura (más aún desde la llegada del formato electrónico), y la mayor parte de los jóvenes sigue consumiendo cine a pesar del desorbitado precio de las entradas. Pero no olvidemos que vivimos en un país en el que se hace cola para que Belén Esteban te firme su libro -bien dijo Arrabal que el apocalipsis llegaría-, en el que hay ayuntamientos que denostan la música en las calles y llevan teatros a la ruina con sus pésimas gestiones, en el que un programa donde adonis musculados se venden como ganado sigue liderando la franja televisiva del mediodía. En el que se utilizan fondos públicos para crear un espacio donde vender miserias de forma dantesca apelando a la generosidad de los ciudadanos. En un país en el que el tufo a rancio que desprende el medio televisivo en lo que al arte y la cultura se refiere termina por nublar el buen hacer de promotoras, productoras, agencias, discográficas, medios de comunicación y artistas en general. La Voz es sólo un ejemplo más de cómo denostar el arte en nombre del arte. Y lo que es peor, en nombre del éxito. Un consejo, lea detenidamente las instrucciones de su televisor. En caso de duda, mejor apáguelo.

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