[Crítica] Todos queremos lo mejor para ella: la confirmación de Mar Coll

[Crítica] Todos queremos lo mejor para ella: la confirmación de Mar Coll
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[Crítica] Todos queremos lo mejor para ella: la confirmación de Mar Coll

Todos queremos lo mejor para ella

Director:

Mar Coll

Reparto:

Nora Navas, Valeria Bertolucci, Pau Durá, Ágata Roca, Clara Segura, Jordi Rico…

Año:

2013

Duración:

120 min.

8.0

· 14 Noviembre, 2013

Cuatro años después de ganar el premio Goya a mejor dirección novel por Tres días con la familia, Mar Coll estrena su segundo largometraje. La directora catalana pone otra vez las contradicciones familiares en primer plano, otra vez obtiene premios (como el de mejor actriz  en el festival Seminci de Valladolid para Nora Navas) y ésta vez, como ella misma asegura, “con más oficio y saber hacer”.

La pasada semana pudimos asistir a la proyección y coloquio protagonizado por la joven directora en el que contestó algunas preguntas, la mayoría de ellas realizadas por sus propios alumnos de la ESCAC (Escuela Superior de Cine y Audiovisual de Cataluña). Con un tono distendido y una actitud pedagógica, Coll definió su nueva película como: “la historia de una mujer que, después de sufrir un accidente, se ve estigmatizada por la mirada de su familia”. Creyendo ayudar a Eugenia (Nora Navas), su entorno familiar no puede dejar de verla como un animalito herido y desvalido, cuando ella se siente y se muestra fuerte. Lo interesante es que el propio espectador comparte esta duda y deberá solventarla durante el film.

Uno de sus grandes aciertos es que no se explicitan las circunstancias del accidente, ni las consecuencias… Podemos ver una cojera, así como faltas en el habla y la memoria de Eugenia. Todo insinúa que está literalmente empezando a vivir desde cero, pero de su pasado no sabemos nada, ni siquiera cómo llegó a verse inmersa en una vida familiar. Lo que sí conocemos son las renovadas ansias aventureras (y si me permiten la osadía, pseudo-lésbicas) que Geni desentierra de su adolescencia. En medio de su errática recuperación, Eugenia se  encuentra casualmente con Mariana (Valeria Bertolucci), una antigua compañera del Liceo Francés, que le recuerda sus planes de dar la vuelta al mundo y le impresiona con sus hazañas artísticas y vitales. Si bien el personaje está construido desde la idealización desesperada de Geni, como comentó Coll, la argentina es el detonador para que  se agarre a esa parte olvidada de sí misma. Está por ello en antagonismo directo con el marido (Pau Durá) cuyas buenas intenciones y actitud paternalista básicamente le hunden en la miseria…

Todos_queremos_lo_mejor_para_ella-posterEl primer título que barajó Coll fue “El desconcierto”, algo que definía a la perfección el estado mental tanto de la protagonista como del público, que carecen de algunas reglas básicas de descodificación. Según Coll, su personaje ha perdido los mecanismos de protección “educada” con los que todos vivimos, se muestra excesivamente desnuda, lo que inevitablemente trae confusión a sí misma y al resto.

El tono agridulce de la película podría extrañar demasiado al espectador, especialmente con algunas reacciones marcianas de la protagonista. Sin embargo, la actuación de Nora Navas, Goya a mejor actriz por Pá Negre y clara candidata este año, acaba por ser la columna vertebral del film. La directora encontró en la actriz una persona afín, “pensamos igual” afirmó; y esta conexión fue la que facilitó y dio vida a la historia. La película es Nora Navas en estado de gracia, dándonos seguridad, debilidad, psicosis y clarividencia en intervalos de segundos. Una actuación preciosista que viene vehiculada a la perfección por el cuidadoso y confirmadísimo talento de Mar Coll.

La actuación de Nora Navas, Goya a mejor actriz por Pá Negre y clara candidata este año, acaba por ser la columna vertebral del film.

Las influencias francesas de la directora son evidentes en esta historia intimista como también en su primer largo. Menos estética, más diálogo y una búsqueda del clímax lenta y sutil, enmarcan la crítica al mundo de las apariencias de la burguesía catalana (paralela a la francesa). El elenco de secundarios intenta bajar a la tierra a Geni, dando una sensación claustrofóbica, con la excepción del personaje cómico encarnado en Ágata Roca. Digna de mención, ella es otra paria de la familia (solterona y negativa) que, en su visión extremamente negra de la vida, entronca con el absurdo existencial y las ilusiones solitarias de Eugenia.

Desde la primera secuencia – una visita al médico que presenta de forma brillante al personaje – la protagonista navega entre la enfermiza negación de su estado y la autoafirmación positivista. Esto le da al film un carácter agridulce, una pugna continua incluso a nivel de estilo… como si la familia de Geni y sus lúgubres comidas impusiesen el melodrama, mientras ella decidiese, por su cuenta y riesgo, protagonizar una comedia. En ese sentido, encontramos ecos de la  incomprendida Melinda/Melinda de Woody Allen, donde cada decisión puede llevarnos de un género a otro. De forma más universal, Coll explora la osadía que tiene cualquier persona de ser feliz pese a las circunstancias.

Por último, mención a la banda sonora, donde encontramos desde las Cuatro Estaciones de Vivaldi (Invierno) hasta una cumbia, pasando por pop italiano, músicas todas ellas que sirven como bofetadas en la cara del drama. Nuestra heroína, ayudada por estos y más recursos alegres, nos contagia de su principal objetivo en el film: desterrar la desgracia.

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