[crítica] El postre de la alegría: ya estamos con que la abuela trafica

[crítica] El postre de la alegría: ya estamos con que la abuela trafica
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[crítica] El postre de la alegría: ya estamos con que la abuela trafica

El postre de la alegría

Director:

Jérôme Enrico

Reparto:

Bernadette Lafont, Carmen Maura, Dominique Lavanant, Françoise Bertin, André Penvern, Axelle Laffont…

Género:

Comedia. Drama

Año:

2012

Duración:

87 min.

7.0

· 15 Noviembre, 2013

Paulette (Bernadette Lafont) es una anciana que vive en los suburbios de París rodeada de gente conflictiva que sobrevive trapicheando con drogas. La crisis le obligó a cerrar el bar que regentó durante más de 30 años, ahora reconvertido en restaurante chino. Esto no hace más que aumentar su ya de por sí exaltada xenofobia. Aquejaba por las deudas, malvive apenas con su pensión de viudedad, pero todo cambiará el día en que el azaroso destino le pone en sus manos un paquete de hachís.

Lejos de asustarse, a Paulette se le iluminan los ojos cuando vislumbra en este negocio la salida de su bancarrota personal. Si todos trafican con drogas con total impunidad en su barrio, ¿por qué no iba a poder ella? El director francés Jérôme Enrico llega a España con su segundo trabajo, la comedia El postre de la alegría. Dicen las malas lenguas que tanto el título en español como la historia, recuerdan sospechosamente a El jardín de la alegría, aquella película del año 2000 en la que una viuda decidía reconvertir su invernadero de orquídeas en una plantación de marihuana para paliar sus deudas. Ancianas y tráfico de drogas, dos elementos poco comunes en el cine comercial que nos hacen sospechar de, digamos, inspiraciones reveladoras. Influencias, plagio o casualidad, el eterno debate.  Aunque esta cinta francesa sea en su conjunto un trabajo más que decente, es cierto que carece del carácter genuino y del aire fresco que le sobraba a la cinta de Nigel Cole.

El postre de la alegría es una comedia ligera, satírica y mordaz. Su plato fuerte son, sin duda, las grandes interpretaciones del cuarteto octogenario: 4 histriónicas y gamberras ancianas entre quienes destaca una brillante Bernadette Lafont, la ruda y agria protagonista que consigue, no sabes cómo, encandilarte a pesar de sus gruñidos, a pesar de su racismo desagradable y antipatía crónica. Nuestra Carmen Maura, que vuelve a la primera plana del cine galo, destaca entre el cartel de secundarias con un papel que no explota sus posibilidades como actriz.

Como ya ocurrió con la también francesa y exitosa Intocable, El postre de la alegría se vale del humor como vehículo para camuflar una intención claramente crítica con la sociedad. Una sociedad que aparca a la tercera edad cuando deja de ser útil, y que les obliga a buscarse la manera de sobrevivir dignamente el resto de sus días. Porque, a pesar de lo surrealista que pueda parecer, esta comedia está basada en una historia real. O sea, que Paulette, la abuela traficante, la anciana del hachís, existió. ¿Quién te dice que tu abuela no se saca ya un extra vendiendo marihuana en tu barrio? Desde que lo sé, os juro, que no dejo de ver traficantes en la cola del supermercado.

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