[crítica] Bunbury - Palosanto: La necesidad de narrar una realidad

[crítica] Bunbury - Palosanto: La necesidad de narrar una realidad
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[crítica] Bunbury – Palosanto: La necesidad de narrar una realidad

Bunbury

Palosanto

Discográfica:

Warner Music

Año:

2013

7.5

· 14 Noviembre, 2013

Hablar de Enrique Bunbury es hablar de una continua búsqueda, de hallar respuestas a base de recorrer un camino, sin importar la meta que se consiga al final del mismo. Hablar de él es ponerle nombre a un pedazo de la historia musical de este país.

Si por algo se ha caracterizado la carrera del aragonés es por la honestidad consigo mismo, por hacer lo que verdaderamente le ha pedido el cuerpo y el alma en cada momento, por no estancarse en un género o estilo determinado. Desde que en 1997 diera comienzo su carrera en solitario, ha transitado por diferentes lugares, sonoridades y texturas, desde la electrónica de Radical Sonora (1997), hasta su particular homenaje al folclore latinoamericano de Licenciado Cantinas (2011). El rock más clásico, los ambientes cabareteros, las influencias balcánicas, la tradición mediterránea… casi nada se ha escapado de las manos de este inconformista y exigente artista.

Pero quizás andábamos echando de menos que plasmara en sus canciones de una manera más directa, toda la crítica social que, a menudo, expresa en el día a día. Pues bien, llegados a este punto de madurez y perspectiva que le dan los años, los viajes y la experiencia, Bunbury ha puesto toda la carne en el asador con la intención de contarnos cómo ve la situación social del mundo y, más concretamente de nuestro propio país, sumido en una realidad que no es ajena a ninguno de nosotros. Nos mira de frente y nos pide compromiso, el single Despierta es una llamada de atención, una apertura de ojos, un empujón.

Con Palosanto, contamos con el Bunbury más reivindicativo (tomemos esto como una necesidad más que como un ejercicio pretencioso), pero también con el personaje que hemos ido conociendo a lo largo de su coherente trayectoria, el de siempre. Por eso este disco se divide en dos partes bien diferenciadas, que bien podrían ser álbumes independientes. Se trata de una obra compleja y densa, que requiere la atención total del oyente, que necesita reflexión y que va dejando poso a medida que avanzan las escuchas. Una dificultad valorarlo en su justa medida con tan poco tiempo de maduración.

Bunbury - Palosanto 1

La primera parte, los primeros ocho cortes, se podrían entender como un trabajo conceptual donde su creador da rienda suelta a sus inquietudes más sociales, con Los inmortales (“Cuanto más participamos, más nos precipitamos”), Habrá una guerra en las calles (su título lo dice todo) y El cambio y la celebración (“Muere un poco para nacer mejor”) como claros ejemplos de lo que propone el autor. Con tonalidades algo oscuras y una instrumentación bastante clara en intenciones, el rock protagoniza este primer tramo de Palosanto, con elegantes sintetizadores y ásperas guitarras como catalizadores de un mensaje que llega con facilidad.

En la segunda mitad del disco, nos adentramos en terrenos más conocidos, con la dinámica de Hijo de Cortés, el intimismo y la cadencia de ese exquisito bolero que es Mar de dudas, o la maravillosa Plano secuencia, quizás la gran composición de Palosanto, donde Enrique canta como nunca (y estamos acostumbrados a grandes interpretaciones), demostrando su poderío vocal. Una segunda tanda de canciones más comedida en mensaje pero igualmente plagada de matices musicales elegantes y certeros. Hace tiempo que la producción de los discos de Bunbury es excelente y, aunque estemos acostumbrados a tal hecho y no nos paremos a destacarlo, es de rigor señalar que de nuevo vuelve a rayar la perfección.

El álbum que nos ocupa es un grandísimo trabajo, plagado de intenciones, de drama y de mensaje, pero la densidad del mismo quizás sea un punto débil en tiempos en los que el escuchar un disco tan largo de principio a fin requiere un “esfuerzo” al alcance de pocos. Pero igual eso sea una virtud, porque los que verdaderamente tengan la paciencia y  la predisposición necesarias, se encontrarán ante una obra de muchos quilates, de gran peso y emociones escondidas (a pesar de la desconcertante portada).

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