[Crítica] Blue Jasmine: Cate Blanchett a la deriva.

[Crítica] Blue Jasmine: Cate Blanchett a la deriva.
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[Crítica] Blue Jasmine: Cate Blanchett a la deriva.

Por · 19 Noviembre, 2013
[Crítica] Blue Jasmine: Cate Blanchett a la deriva.

Woody Allen, uno de los directores más prolíficos del séptimo arte, no ha fallado a su cita con este 2013. El director neoyorquino, que desde 1982 cumple sin condicionantes su promesa de realizar una película por año, vuelve a la actualidad cinematográfica. Y lo hace con Blue Jasmine, una película que se aleja de las comedias livianas -y flojas, por qué no decirlo- a las que nos tenía acostumbrados últimamente y que le ha supuesto su mayor éxito comercial en USA.

En Blue Jasmine conoceremos cómo Jasmine (Cate Blanchett), esculpida para encajar en la alta sociedad neoyorquina, snob, estirada y glamourosa, tendrá que reconducir su vida y enfrentarse cara a cara a un futuro que nunca le había preocupado. Desde que la vida dejó de sonreírle y perdió todo lo que tenía, en su Louis Vuitton no faltan los antidepresivos y su aliento huele a ginebra barata. Ginger (Sally Hawkins), su antípoda y hermana, le recibe en su casa de San Francisco para intentar poner fin a su naufragio vital. Pero Jasmine, o lo que queda de ella, se perderá por sus calles buscando alguien a quien no le importe escuchar el nostálgico monólogo que empieza con las notas de ‘Blue Moon’ de Nat King Cole.

El abismo en la mirada de la triste Jasmine es sólo una señal de una mujer que va a la deriva y que vive arraigada a los recuerdos de lo que un día fue y de la vida que dejó de pertenecerle. Cate Blanchett se convierte, gracias a este personaje, en una digna sucesora de Blanche Dubois, aquella decadente Vivien Leigh que lloraba por los improperios de Marlon Brando en el clásico Un tranvía llamado deseo. Y es que, sin titubeos, la actriz australiana es lo mejor de la película, haciendo del personaje de Jasmine, esta mujer que ha perdido el norte y lo busca en algún rincón del negro horizonte de la sala de cine, uno de sus papeles más importantes.

Blue Jasmine es un experimento dramático que te hará sonreír cuando menos te lo esperas, y que te entristecerá con la misma velocidad. Con su última película, Woody Allen se ha alejado, por fin, del rumbo turístico y de comedieta que habían tomado sus films en los últimos años para retomar aquella senda que dejó a medio explorar con Matchpoint. La senda de películas densas , en las que intercala tímidas críticas a ese mundo snob que tanto parece conocer, y en las que la verborrea de los personajes no es tan interesante como aquello que ocultan.

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