[Crítica] Arcade Fire - Reflektor: arriesgado paso adelante

[Crítica] Arcade Fire - Reflektor: arriesgado paso adelante
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[Crítica] Arcade Fire – Reflektor: arriesgado paso adelante

Arcade Fire

Reflektor

Discográfica:

Universal Music Spain

Año:

2013

8.0

· 19 Noviembre, 2013

Que Arcade Fire estén de vuelta siempre es motivo de celebración. Y si lo hacen de la mano de James Murphy (LCD Soundsystem), puede incluso que se nos vaya de las manos. Ante grandes expectativas, el riesgo de decepción es mayor. Pero eso no ocurre con este último trabajo; les gusta jugar con el riesgo, apuestan fuerte, innovan y ganan aportando una dosis de aire muy fresco tanto a su propia discografía como a la música actual.

Desde que publicaran en 2004 su espectacular debut Funeral, en apenas nueve años los canadienses Arcade Fire se han convertido en una banda de referencia, dejando por el camino dos largos más que reforzaron su meteórica trayectoria. Con Neon Bible llevaron la épica de aquel primer trabajo a otro nivel superior y con The Suburbs crearon el que, sin duda, es uno de los mejores discos de la época, una sinfonía coral compacta y sorprendente que acabó de culminar la fase de ascensión del grupo.

El listón, por tanto, estaba más que alto para este Reflektor. Desde que empezaron una agresiva campaña de marketing de guerrilla, Arcade Fire dejó claro que este disco iba a romper con lo que venían haciendo y que no iba a dejar indiferente a nadie. Sin duda, un planteamiento arriesgado pero necesario. Era imposible hacer otro The Suburbs. Y ahí es donde entra James Murphy. Se nota, y mucho, la mano del productor americano en este trabajo. Desde el principio, los ritmos tribales  y el sinte marcado de Reflektor anuncian, como si fueran tambores de guerra, el cambio de aires, sin renunciar a la épica de la banda.

Reflektor fue el tema elegido como single de adelanto. Y la elección no pudo ser más acertada porque reúne muchas de las características que destacan en este álbum homónimo. Ritmos étnicos bailables, líneas de bajo más definidas, mayor abundancia de sintetizadores y menor de piano, más protagonismo para el viento metal en detrimento de las cuerdas, coros hipnóticos y la voz de Régine Chassagne siempre como complemento. Pero también destaca su excesiva duración (7:34 min.). Casi todas las pistas quedan algo largas, lo cual refuerza la importancia de este trabajo como un todo frente al protagonismo individual de sus canciones.

La primera parte de Reflektor es fiel al estilo que venían desarrollando con anterioridad, algo más bailable y detallista, pero con menos pegada. No encontraremos un Rebellion (Lies) o un No Cars Go, pero sin duda es un anticipo a esta transición que marca la banda y que culmina en el segundo volumen.  Además de la inaugural Reflektor, despunta la pegadiza línea de bajo de You Already Know, con el brutal cambio de ritmo de Here Comes The Night Time y ese gran y potente cierre que es Joan Of Arc.

Y ahora llega el momento en el que nos desplazamos a otro universo. Las notas sueltas de sintetizador con las que empieza Here Comes The Night Time II nos indican que la nave está preparada para despegar. Un sinte cósmico nos envuelve y trasporta al nuevo sonido de Arcade Fire. Unas cuerdas nos recuerdan que no se han olvidado de sus raíces. Bienvenidos.

La música de los canadienses, aunque influenciada por su antiguo sonido, parece aceptar su cambio hasta las últimas consecuencias

Orfeo y Eurídice nos esperan en el segundo y tercer corte de la segunda parte y su espíritu nos acompañará durante todo el trayecto. Según la mitología griega, la lira de Orfeo hacía descansar las almas de los hombres que se reunían a escucharlo. Tras la muerte de Eurídice, Orfeo desciende al Inframundo para solicitar a los dioses que devuelvan a Eurídice al mundo de los dioses. Hades acepta pero pone una condición: en todo el trayecto de vuelta, Orfeo irá delante y no podrá mirar atrás para ver cómo está su amada. Justo al final del viaje y ya en la superficie, Orfeo se da la vuelta, pero Eurídice todavía no está completamente iluminada por la luz del sol. Esto podríamos contemplarlo como una metáfora sobre la música de los canadienses que, aunque influenciada por su antiguo sonido, parece aceptar su cambio hasta las últimas consecuencias. Con ello, ofrecen uno de sus mejores temas, It’s Never Over (Oh Orpheus!), corte que va seguido de Porno, una flojísima e innecesaria interrupción a la ascensión de Reflektor, que bien podría representar, desgraciadamente, esa mirada atrás de la fábula griega.

Con esto llegamos a Afterlife, la verdadera celebración. Pegadiza y emotiva, culmina el trabajo de forma sobresaliente junto a Supersymmetry, la calma después de la tempestad, la sensación de estar suspendido en un universo concebido por Arcade Fire con el fin de arañarte en lo más hondo. Perfecto colofón final a un álbum arriesgado que funciona a las mil maravillas. Reflektor es un festín de buena música, y viene a demostrar la capacidad de innovación de una banda consagrada y diferente. Un disco para dejarse llevar sin volver la vista atrás.

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