La Caja B: Quien con niños se acuesta...

La Caja B: Quien con niños se acuesta...
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La Caja B: Quien con niños se acuesta…

Por · 18 octubre, 2013

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“Quien con niños se acuesta, meado se levanta” dice el refrán. Pero, ¿nos mojamos lo suficiente con nuestros niños hoy en día? ¿Quiere la administración individuos mediocres y por eso empobrece la educación? Ayer los niños protagonizaron tres noticias de un cada vez más triste telediario. Estamos creando resistencia, una insensibilidad fruto de tanta información negativa. Aunque ¿a quién quiero engañar? Para bien o para mal, yo sigo siendo extremadamente sensible.

La más impactante de las tres: la Policía de Florida, en el sureste de Estados Unidos, ha detenido a dos adolescentes después de que una de ellas confesara haber acosado a Rebecca Ann Sedwick, de 12 años, que se suicidó el mes pasado. Las dos jóvenes arrestadas instigaron a la víctima para que se quitara la vida tomando lejía o lanzándose de un edificio. Guadalupe Shaw y Katelyn Roman, de 12 y 14 años respectivamente, son las responsables de acosar a Rebecca durante un año a través de mensajes en redes sociales.

Me produce horror que una cría de 12 años se suba a una torre en una fábrica abandonada y se lance al vacío. Que se suicide por no soportar la presión de la crueldad desaforada. Y me planteo que algo estamos haciendo muy mal. ¿Por qué disfrutan algunos adolescentes con la tortura psicológica? ¿Es una muestra de poder? ¿Es falta de valores? ¿Es desidia, aburrimiento?

Por otro lado, no puedo creer que su realidad fuera tan frágil. Sin enjuiciar su entorno, y poniendo en la palestra a la sociedad que conformamos, ¿cómo es posible que pongamos nuestra vida en manos de otros hasta ese punto de desesperación? ¿Sobre qué pilares estamos educando a nuestros adolescentes?

La adolescencia. Esa época tan difícil que todos procuramos olvidar -quizá de manera inconsciente-, en la que se lucha contra el mundo porque todo es una agresión existencial. Y si no se tiene la cabeza mínimamente amueblada, se corre el riesgo de coquetear con el narcisismo, el despotismo o la soberbia. En ocasiones, del coqueteo se pasa a la relación estable; y de repente nos encontramos frente individuos nada empáticos y poco sociales. Es una edad en la que se deben sentar las bases de todo lo aprendido con anterioridad, en la que padres y familiares, como primeros educadores, deben prestar la atención necesaria. Y de ahí surge una importante pregunta, ¿pasamos tiempo de calidad con nuestros adolescentes?

Hoy en día, el peso de la educación se deja en manos del profesorado. A algunos, las constantes trabas de la administración les han mermado las ilusiones, lo que al final acaban padeciendo nuestros jóvenes. ¿Vuelvo a hablar de la administración minando la trayectoria profesional de un colectivo? Sí, a eso se dedican últimamente. No se tiene cuidado en educar; desde hace años se adoctrina, se crean hábitos (desde mi punto de vista, insanos) en base al mínimo esfuerzo en la adolescencia. Para más tarde, en las universidades, premiar a aquellos que se lo pueden permitir económicamente. Coherente no es. Crea un cisma entre educadores, porque muchos de ellos no se conforman con lo que nos venden como educación. Como siempre. Lo que les gusta dividir, quizá por aquello del “divide y vencerás”.

“No puede haber democracia sin filosofía. No todos estamos dispuestos a aceptarlo”, advierten en este vídeo, que ha rodado la Red Española de Filosofía.

La Red Española de Filosofía ha sembrado esta semana con un vídeo las redes sociales. Con él, pretende defender la educación de calidad para nuestros jóvenes, una educación que queda coja sin los pilares fundamentales que ofrece la ética y la filosofía en el proceso formativo. La LOMCE de Wert pretende reducir el 75% de las horas de la asignatura. Y todo el mundo da la callada por respuesta. Porque es filosofía. Porque se pierde el tiempo en abstracciones. Porque es mucho más difícil pensar que automatizar. Qué peligroso es el pensamiento crítico… Jaime, mi antiguo profesor de filosofía, nos enseñó precisamente a eso, a pensar; algo que le agradeceré eternamente. Mis padres también me enseñaron a pensar, y eso no les facilitó el camino. Porque fui una niña que no se conformaba con cualquier respuesta. Y gracias a ello, soy una mujer que no se conforma con cualquier respuesta. En estos tiempos recuerdo a menudo “Un mundo feliz” de Aldous Huxley. Lean, lean, y luego me cuentan qué clase de “soma” nos están dando ahora… Que paren ya de mediocridades, por favor. Que paren ya.

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