La Caja B: La etiqueta #CUTE y los peligros de creerse guapo

La Caja B: La etiqueta #CUTE y los peligros de creerse guapo
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La Caja B: La etiqueta #CUTE y los peligros de creerse guapo

Por · 30 Octubre, 2013

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¿Qué motivos pueden llevar a alguien a etiquetarse a sí mismo como #cute en instagram? ¿Tan orgullosos estamos de la genética que nos ha tocado? ¿Nos verán los demás tan guapos como nosotros nos creemos? ¿Es esta una nueva forma de onanismo virtual? Piénsenlo dos veces antes de fotografiarse frente al espejo, que las cosas siempre se disfrutan mucho más cuando estás acompañado.

Hoy, Miguel se ha levantado contento. Ayer se cortó el pelo con su nueva máquina, se rebajó la barba a nivel tres y se puso un contorno de ojos que le dieron gratis en la perfumería. Después de ducharse, se ha peinado con un poco de gomina, ha buscado la camiseta roja que le hace parecer más moreno y un jersey de lana, se ha quitado las gafas, ha cogido su Iphone y ha vuelto a encerrarse en el baño. Prueba varias posturas hasta que encuentra la que más le gusta. Media sonrisa, cabeza ladeada, cuello estirado para que no salga papada y mirada a la pantalla del teléfono, que si no se le nota el estrabismo y por ahí sí que no pasa. Rápidamente se quita toda la ropa, sale del baño muerto de calor, vuelve a ponerse el pijama, busca las gafas y abre el Instagram. “Buenos días a todos”, teclea mientras sube la foto y le añade varias etiquetas. #cute #selfie #me #yo #morning #buenosdias #ducha #lunes #tiobueno. Enseguida recibe varios corazones y un comentario de “guapo”. Por fin, es popular. Sabe que ahí fuera hay gente que le desea, que piensa que es atractivo y, encima, se toman la molestia de decírselo. 873 seguidores y subiendo. Y sin tener ni que quitarse la camiseta. Eso para cuando llegue a los 1000.

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Primer #selfie de la mañana. Para ser #cute hay que sufrir

El ego humano no conoce límites y menos desde que Instragram ha entrado en nuestras vidas. Todos llevamos un Miguel dentro. La gente disfruta fotografiándose a sí misma. De hecho, es prácticamente lo único que hacen. Recién despertados, entrando a la ducha, lavándose los dientes, desayunando, eligiendo ropa, saliendo a la calle, en el transporte público -uno de los grandes clásicos-, en el ascensor de la oficina, abriendo el tupper, tomándose un café de la máquina después de comer, saliendo de la oficina, pasando por delante de un bar, en el ascensor con la bolsa del gimnasio, en el espejo del gimnasio, volviendo a casa con los auriculares puestos, en el espejo de la entrada, en el espejo del baño, en el sofá viendo la tele y en la cama tapado con una sabanita. Así cada día, uno detrás de otro, con la salvedad del fin de semana, donde se añaden la de grupo de cuatro a punto de salir de marcha, pagando unas latas de cerveza en la calle, dentro de la discoteca en primer plano, dentro de la discoteca haciendo el bobo, fumando en la puerta y volviendo a casa con cara de haber gastado dinero para nada. Si la vuelta a casa es acompañado, se incluye la de la espalda del amante después de haber follado, y si la vuelta es solo, la de tumbado en la cama en ropa interior. Realmente, ¿es necesario compartir tanta información cuando no tiene ningún interés? Piénsenlo. Ustedes no son famosos, sus vidas no interesan, no nos aburran con ellas.

El ego humano no conoce límites y menos desde que Instragram ha entrado en nuestras vidas. La gente disfruta fotografiándose a sí misma. De hecho, es prácticamente lo único que hacen

¿Qué le llevará a alguien a etiquetar una foto de su propia cara como #cute? ¿Tan satisfecho está de sí mismo? ¿Tan guapo, sexy, atractivo y arrebatador se encuentra mirándose al espejo? ¿Nadie le ha dicho que eso tendríamos que decirlo los demás? Puedo entender que alguien esté orgulloso de su talento culinario y decida compartirlo, que crea que tiene un don para la decoración y nos enseñe su casa, incluso que sepa tricotar como nadie y venda sus bufandas a través de Instagram, pero de ahí a considerar que tú mismo eres tan adorable que mereces un #cute hay un paso. ¿Irían por la calle piropeándose a ustedes mismos ante la atenta mirada de los demás transeúntes? Pues así nos sentimos los demás. Y lo peor es que, a partir de entonces, el monstruo no puede más que ir creciendo. Fotos sonriendo al espejo del baño, fotos sonriendo con un vaso de Starsbucks en la mano, fotos sonriendo con una rebequita de lana, fotos sonriendo con un gato dormido en el regazo, fotos sonriendo mientras tus amigos, que son mucho más #cutes que tú, posan sin camiseta, fotos sonriendo por la calle, fotos sonriendo en el bar de tu antigua facultad, fotos sonriendo en H&M, fotos sonriendo en Totana, Murcia. Y la gente continuará poniendo “guapo”, y tú te lo creerás, y compartirás esa misma foto en tus otras redes sociales, y la gente acompañará su “guapo” con emoticonos y signos de admiración, y tú cada vez te sentirás más #cute, y todo será felicidad. Te arreglarás, te peinarás y ensayarás la postura delante del espejo del baño de casa de tus padres. Te morderás los carrillos y sacarás morritos. Una legión de desconocidos esperará tu primer #selfie del día. Serás popular como nunca lo has sido. Serás guapo como nunca habías imaginado. Por fin, serás #cute. Si lo dice Instagram, no puede ser mentira.

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