La Caja B: El riesgo de cumplir los 30, crónica de una muerte anunciada

La Caja B: El riesgo de cumplir los 30, crónica de una muerte anunciada
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La Caja B: El riesgo de cumplir los 30, crónica de una muerte anunciada

Por · 8 Octubre, 2013

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A partir de enero solo podremos tener dos instrumentos por casa, siempre y cuando podamos argumentar que es consumo propio.” Así expresaba en una red social un músico abulense su descontento tras los ecos de estos días. Con humor, pero del que escuece. “Se podría llegar a tener hasta 3 instrumentos siempre y cuando sea por prescripción facultativa”. Jorge Marazu es de los que sigue peleando pero, ¿cuántos van a tirar la toalla? Son muchos palos para la música últimamente…

Cumplir los treinta en este país nuestro se ha convertido en un riesgo; entrar en la década del “estás altamente cualificado, pero no tenemos trabajo para ti”, es una maldición. Somos Jóvenes Aunque Sobradamente Puteados y, si le sumas que eres artista, estás muy jodido. Mucho mejor cumplirlos que quedarse por el camino.

El que no los cuenta, al menos este año, es el Festival de Jazz de Madrid. Gracias a una jugada muy astuta del Ayuntamiento (ya sabemos lo que le gustan los juegos al ejecutivo madrileño) la capital se queda compuesta y sin jazz.Esta es una gota más en un vaso que rebosa desde hace sobrado tiempo. No cabe duda que hay un plan para desmantelar la cultura en la capital. Macabro, ¿verdad? Este último golpe no es más que uno de tantos. Cines que cierran, salas de música con el agua al cuello, teatros haciendo malabares para mantener en cartel sus obras… Estos sectores han asumido la subida del IVA para que los espectadores sigamos disfrutando del espectáculo, lo que merma considerablemente sus ingresos y les deja continuamente en la cuerda floja.

Desde las altas esferas se maltrata la cultura y el arte se devalúa para sobrevivir. Ellos ahogan teatros con sus malas gestiones para justificar regalarlos al sector privado. Y así vemos como en las próximas semanas El Fernán Gómez y el Circo Price pasarán a gestión privada, espacios que según los organizadores, el Ayuntamiento prometió ceder al festival, junto con sus equipos técnicos y colaboración en la promoción publicitaria. Según el Ayuntamiento, la compañía productora incumplió su compromiso básico, que era aportar un patrocinador que hiciera viable el festival, momento a partir del cual inició “una escalada de peticiones económicas que hacen inviable la celebración de un festival digno y de calidad a estas alturas“. Es curioso comprobar como The Project, productora que también organiza el 45 Voll-Damm Festival Internacional de Jazz de Barcelona, da muestras de sobrada solvencia y capacidad más que suficiente para encontrar patrocinador. Saquen sus propias conclusiones, pero permítanme un recado para la Alcaldesa: Querida, es la música la que amansa a las fieras y no el relaxing café con leche. Y tal y como está el patio, esas fieras a las que no quieren escuchar van a empezar a contarse por miles.

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No todo son malas noticias. Nace el Villa Manuela Festival en el corazón de Madrid

Si se trata de alcaldesas con ideas brillantes, no podemos pasar por alto a la de Fuengirola, Málaga. Esperanza Oña, también popular estos días, ha dilucidado que la mejor manera de cultivar la música tradicional andaluza es prohibir a las casetas la reproducción de todo lo no cantado en castellano. El bando reza así de claro: “bajo ningún concepto se permitirá la ambientación musical con géneros como funk, rap, reggaeton, electrónica, metal, alternativa, hip hop, reggae, heavy metal, country, punk, gótica y ritmos latinos en general“. Música en español, pero selecta.

En el apartado número seis que aborda las normas de higiene, respeto y convivencia, señala que se prohíbe cobrar la entrada a la feria y que la decoración de las casetas debe atender a elementos de cultura, tradición y arte andaluces. Me gustaría pensar que esto es casual, pero nada lo es. Y ciertamente resulta irritante que estén poniendo tanto empeño en mermar el poco ocio que aún nos queda. Es indignante que asfixien al sector con tanta traba, demasiada prohibición e inexistentes facilidades.

Por fortuna no todo es gris, y esta semana se celebra el Villa Manuela Festival en el barrio de Malasaña, donde Arte, Música y Bares se unen para darle color al panorama madrileño. Un respiro entre tanta decadencia. Músicos, teatros, pequeñas galerías, salas de conciertos, artesanos, jóvenes ilusionados luchan para continuar haciendo lo que mejor saben, en ocasiones lo único que saben hacer, a pesar de la administración.
Necesito el arte para vivir, sé que no soy la única. Y nosotros somos más, que a nadie se le olvide.

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