[Crítica] Miley Cyrus - Bangerz (RCA Records, 2013)

[Crítica] Miley Cyrus - Bangerz (RCA Records, 2013)
B-SIDE MAGAZINE // PARA HABLAR DE ARTE... HAY QUE HACERLO CON ARTE
[Crítica] Miley Cyrus – Bangerz (RCA Records, 2013)

Miley Cyrus

Bangerz

Discográfica:

RCA Records

Año:

2013

7.0

· 1 Octubre, 2013

Dejemos a un lado la polémica, la innecesaria imagen de adolescente adúltera y ese regustillo a mercadotecnia barata que han tenido cada uno de los movimientos promocionales del nuevo álbum de Miley Cyrus…

Cerremos los ojos. Centrémonos por un momento en la música, esa gran olvidada por el consumidor medio, que a menudo degusta novedad, se alimenta del debate y la controversia y eleva la imagen hasta ese punto en que el talento queda en un discreto segundo plano. Pulsemos sin prejuicios el botón de reproducir.

Desde We Can’t Stop, venimos observando que Miley quiere dejar atrás su pasado como Hanna Montana, una virginal figura de culto infantil que puso su cuenta corriente a trabajar sin descanso. Dinero que ha empleado en tomar las riendas de su carrera y producir su primer trabajo para RCA. A sus 20 años ha decidido que es momento de libertad, de cantarle al exceso: ese tándem de sexo, drogas y rock&roll que le ha valido su nuevo y nada esperado estatus de chica mala. Pero es que en este cuarto álbum sí se aprecia un cambio contundente en el apartado sonoro más allá del acercamiento al punk de sus actuales estilismos. Quizá sea su origen de Nashville lo que le ha permitido adentrarse sin miedo en terrenos más negros. Quizá su asociación con productores como Mike Will, Pharrell Williams, Dr. Luke o Will.I.Am. Lo cierto es que Bangerz supone una explosión de elementos urbanos, de r&b sintético, de electrónica sucia, pop de taberna y destellos de soul desenfadado. Una sorpresa mayúscula que, pese a algunas manifiestas imperfecciones, va a ganarse el respeto que a priori dábamos por perdido por una mala estrategia de marketing. O buena, si tenemos en cuenta la repercusión cosechada.

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Es evidente que Miley Cyrus es una vocalista más que correcta. También que está dispuesta a no dar tregua, avisando de antemano que ésta es su fiesta y las reglas las pone ella.

Arranca con ese ese emotivo medio tiempo que es Adore You, en la línea del que se ha convertido por méritos propios en uno de los éxitos de la temporada, Wrecking Ball. Es evidente que Cyrus es una vocalista más que correcta. También que está dispuesta a no dar tregua, avisando de antemano al respetable que ésta es su fiesta y las reglas las pone ella: ‘Don’t you worry ‘bout me, Imma be OK, cause Imma do my thang’. Con SMS no sólo se pone a la altura de su acompañante, una extrañamente discreta Britney Spears, sino que lanza un órdago estilístico a otra compañera generacional: Bye, bye, Ke$ha. 4×4 y FU rezuman cabaret, sudor, rabia y descaro. Mientras My Darlin’ y Drive crean ambientaciones pesadas. El primero gracias a wurtlizer y arpegios de guitarra distorsionados. El segundo, a través de líneas de bajo con un importante punch. Por su parte, #GETITRIGHT aporta el contrapunto simpático y fresco gracias a la mano “funkera” del omnipresente Pharrell.

Es éste un trabajo consistente, con un patrón similar a la última aventura discográfica de Rihanna. ¿La diferencia con ésta? Mientras que la de Barbados es pura actitud hasta en su más mínimo pestañeo, no terminamos de creernos que lo de Miley no sea sólo una pose que no trascienda los límites del formato CD (LP o digital, según los hábitos de consumo de cada uno). El tiempo dirá. Por el momento dejemos a un lado la polémica. Cerremos los ojos. Pulsemos sin prejuicios el botón de reproducir.

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