Entrevista a Lapido: “La belleza puede partir de cosas que en sí mismas no son bellas”

Entrevista a Lapido: “La belleza puede partir de cosas que en sí mismas no son bellas”
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Entrevista a Lapido: “La belleza puede partir de cosas que en sí mismas no son bellas”

Por · 30 Abril, 2013

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José Ignacio Lapido lleva 30 años en esto de la música, superando todo tipo de adversidades, más allá de modas y tendencias, a base de tesón y, sobre todo, de talento. Decir que es una leyenda viva de nuestra música no es, ni mucho menos, pretencioso. Después de su paso por 091, banda mítica de los 80, Lapido emprendió una sólida carrera en solitario, con la que ya lleva publicados siete trabajos. La última entrega, Formas de matar el tiempo, nos sirve de excusa para encontrarnos con él y tener una conversación que es mucho más que una simple entrevista. Nos adentramos en el universo de este músico granadino de gran vocación, un escritor de canciones excelso, que ama su oficio y lo transmite.

Tras una dilatada carrera con 091 y en solitario, afrontas tu séptimo disco, ¿se siguen sintiendo los mismos nervios que las primeras veces que estabas ante un lanzamiento tuyo?

La verdad es que no estoy nervioso. La razón principal es que yo ahora controlo todo el proceso. Antes, con 091, grababas y tenías una compañía que se encargaba de todo lo demás, por tanto cuando salía el disco había una incertidumbre por ver si estaba todo bien y cumplía las expectativas. Como desde 2005 autoedito mis trabajos, controlo el proceso desde que empiezo a componer hasta que el disco sale al mercado, los nervios desaparecen porque ya sabes cómo es el resultado. Eso sí, a la hora de tocar en directo tengo el mismo pellizco en el estómago que tenía cuando empezaba.

Cuanto más años pasan, ¿es mayor la responsabilidad que tienes contigo mismo y con tus seguidores?

La responsabilidad es total y depende mucho de la ética de trabajo de cada uno. El hecho de llevar muchos años no significa que uno tenga una bula para entregar algo que no tenga la suficiente entidad. Creo que nunca se me ocurriría sacar un disco del que no esté plenamente convencido y crea que está a la altura de mis obras anteriores.

A pesar de ser uno de los artistas más respetados y admirados del país, siempre hemos pensado que, de manera injusta, eres poco conocido para el gran público, ¿tienes tú también esa sensación?

Aquí se producen dos circunstancias. La primera es la poca repercusión que tiene la crítica musical en España, porque si las buenas críticas se tradujeran en ventas, otro gallo me cantaría (risas). Por otra parte y, valga la redundancia, no es justo hablar de injusticia porque la gente no tiene obligación de hacer caso a los críticos o de gustarle algo determinado. Yo no puedo culpar a la gente de que mi situación en la música española sea de cierto desconocimiento. Creo que esto responde a una razón muy sencilla y es que mi música no entronca con el gusto mayoritario. Ante esto hay dos opciones, o seguir siendo honesto y fiel a ti mismo o adaptarte a la moda del momento y yo he elegido seguir haciendo música según me indican mis parámetros artísticos. Pero esto no es algo que me quite el sueño, para mí ya es una victoria llevar 30 años grabando discos y dando conciertos.

Como ya has dicho antes, tú editas tus discos desde la independencia más absoluta. ¿Qué te lleva a tomar la decisión de enfocar tu carrera de esta manera?

La decisión la tomé en 2005, cuando la compañía con la que grababa hasta entonces, que era un pequeño sello de Granada llamado Big Bang, cerró. Estuve buscando otras alternativas y no encontré ningún sello interesado en editar mi disco, entonces ante la necesidad de sacar un trabajo que ya estaba grabado, opté por la autoedición. Estoy muy satisfecho de haber tomado ese camino, ya que luego he visto que otros muchos artistas en mi misma situación han hecho lo mismo. Lo positivo, como ya te he dicho antes, es que no dependes de nadie, que tú lo controlas todo, eres el dueño de tu destino, pero por otro lado, está el lado negativo de tener mucho trabajo añadido, que no tiene tanto que ver con la música en sí misma. Yo creo que haciéndolo así, la satisfacción es doble.

¿Aconsejarías hacer las cosas de este modo a alguien que empieza?

Yo lo aconsejaría si tienes ganas de trabajar mucho. Tienes que tener mucha fe en lo que haces y hacerlo con inteligencia.

Te llaman El Poeta Eléctrico, ¿te sientes más poeta o músico?

Cuando yo empecé en esto, lo que me gustaba era el rock. Yo era un chaval de 16 años al que le gustaban los Who, los Kinks, los Rolling, los Beatles, luego me empezaron a gustar los Ramones, los Sex Pistols, etc. Empecé tocando la batería y la guitarra y, como todo el mundo, hacía versiones de otros. El siguiente paso es hacer tus propias canciones, tener atrevimiento y echarle cara para subirte a un escenario (risas). En ese punto te ves en la obligación de escribir unas palabras para cantarlas y, según vas madurando te vas dando cuenta de que la letra es igual de importante que la música. Ya ha pasado tiempo desde todo esto y actualmente, sobre todo me considero un escritor de canciones, no poeta, aunque lo que escriba tenga un contenido poético importante.

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¿En Formas de matar el tiempo estamos ante el Lapido de siempre o hay novedades importantes en este nuevo trabajo?

A lo mejor queda un poco mal decir que no hay ninguna novedad importante. Para mí la gran novedad es sacar diez canciones nuevas, eso para mí es como subir al Everest. Para mí es todo un logro conseguir diez canciones con las que esté totalmente satisfecho. Por lo demás, no creo que haya grandes diferencias. Estoy profundizando en mi propio estilo y, con mi banda con la que llevo tres discos, estamos logrando un sonido identificable. En este disco hay una madurez y un peso importante, que denota que hay una actitud común entre los músicos y yo.

¿Te cuesta cada vez más hacer canciones?

En realidad siempre me ha costado. Nunca he sido uno de esos compositores prolíficos como Calamaro, que saca de repente 100 canciones, para mí eso es algo impensable. Como te decía, siempre me ha costado, pero conforme vas grabando más discos, el horizonte creativo se va estrechando más, tienes miedo a repetirte, das más vueltas a las cosas.

¿Son estas las diez únicas canciones que tenías para sacar?

He grabado doce. Una de ellas sale como bonus track en el cd single y la otra saldrá en el siguiente single. Había algunas canciones más, pero siempre hay un corte y algunas no lo pasan. Yo creo que está bien que haya que seleccionar, ese es el secreto para que los discos sean buenos. De hecho creo que el formato cd trajo una consecuencia negativa y es que ya no había prácticamente limitaciones de tiempo. Antes, con los LP clásicos, el artista seleccionaba más lo que ofrecía al público. En este caso he hecho lo mismo porque partía del hecho de que quería sacarlo en vinilo.

Uno de tus mayores avales, sin lugar a dudas, son las letras, tu personal y brillante manera de escribir. ¿De qué hablan en general las canciones de este álbum?

Si hay que buscar una temática común, diría que gravitan un poco en ese territorio que hay entre la realidad que me rodea, que no es muy halagüeña, y lo que hay dentro de mi cabeza, de mis sueños, de mis emociones. Creo que en muchas canciones se da esa dualidad de saber que estás pisando el duro asfalto, aunque siempre existe una esperanza en el interior de uno mismo.

Parece que, a pesar de todo, hay cierto optimismo en el disco, como demuestran frases como “Vamos a esperar a que las nubes se abran y que dejen pasar esa intensa luz…” (Un día de perros), “Todo irá bien cuando por fin consiga poner en hora mi reloj de arena” (Cuando por fin) o “Tú ves murallas donde yo veo caminos” (Desvaríos), entre muchas otras.

Aquí se da una paradoja. Cuando en España las cosas iban bien, se decía que mis discos eran pesimistas y ahora que las cosas van fatal, se dice que en mis discos hay cierta esperanza. Está hecho un poco a propósito, quizás para dar por saco… (risas). Yo no tengo una visión optimista del mundo, sería ingenuo por mi parte, viendo cómo está la situación. Tampoco he sido nunca muy pesimista, si lo fuera lo último a lo que me dedicaría sería a grabar canciones, puesto que cuando uno las hace lo que intenta es crear belleza y hacer feliz a la gente. Por otro lado, creo que la belleza puede partir de cosas que en sí mismas no son bellas. En el arte hay multitud de ejemplos. Caravaggio pinta El martirio de San Mateo y es un cuadro terrible, pero es una obra maestra del arte y cuando la ves te crea una emoción, un sentimiento de alegría, en cierta manera. Oyes el Réquiem de Mozart, que es lo más triste del mundo, y te sientes como elevado, es una belleza pura, partiendo de que es una música hecha para un entierro. En mis canciones puede ocurrir algo similar. En este disco, partiendo de situaciones de pesadumbre, pretendo dejar siempre una rendija abierta.

¿Eres de los que escriben para sí mismos o como herramienta de comunicación con los demás?

A lo mejor no queda demasiado bien confesarlo, pero es así. Los que escribimos o hacemos algún tipo de creación, pienso que nos faltamos al respeto si estamos pensando en la reacción de la gente. Si a mí no me gusta lo que estoy haciendo, no lo enseño. Creo que es necesario tener una especie de egoísmo creativo.

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Son muchísimas las frases que has escrito que se quedan en la retina de tus seguidores, frases imperecederas, ¿con cuál te quedarías tú?

La verdad es que es difícil, he escrito 200 y pico canciones. Hay una de la canción Cuando el ángel decida volver, del disco Cartografía, que dice “tomaremos el fracaso como punto de partida y el amor como dogma de fe”. ¡Esa frase está de puta madre! Dejémosla de epitafio (risas).

¿De qué canción te sientes más orgulloso?

Eso sí que no te lo puedo decir. Estoy muy satisfecho con muchas de mis canciones. Sé que algunas han envejecido mejor que otras, evidentemente. Sobre todo en mi etapa en solitario he intentado siempre evitar publicar algo de lo que tuviera la más mínima sospecha que no me iba a gustar unos años después. Aún hay canciones de 091 como ¿Qué fue del siglo XX?, La noche que la luna salió tarde o En la calle, de mediados de los ochenta, de las que sigo estando muy satisfecho.

Aún sois muchos los que reivindicáis el rock en español, ¿por qué crees que es necesario?

Creo que es una cosa que cae por su propio peso. En cuanto te pones a escribir letras de canciones, lo único que se puede pedir es que las escribas en el idioma en el que piensas. Poca gente hay que sueñe o piense en inglés. Además los matices de un poema o de una letra de canción van más allá de la literalidad de los textos, hay muchos segundos significados con los que se juega. No me creo que todos los rockeros que cantan en inglés sean diplomados cum laude en ese idioma, ¡no me lo creo! Si yo doy mil vueltas para escribir una estrofa porque sé que hay varios significados rondando esa frase y los mismos ingleses que no sean buenos escritores no saben hacerlo, ¿cómo coño lo va a hacer un tío que ha estudiado cuatro cursos de inglés? No me lo creo, sinceramente.

¿Qué opinas de la, cada vez más nutrida e interesante, escena musical granadina?, ¿la sigues?, ¿te interesa algún grupo o artista en concreto?

Sí, los conozco personalmente a casi todos ellos. Son jóvenes con mucho entusiasmo y mucho talento. Y otros no tan jóvenes pero con igual empeño en hacer buenas canciones. Ahora mismo en Granada hay un montón de bandas tocando y sonando por todo el país, algo que no es muy habitual al tratarse de una ciudad relativamente pequeña. Ahí tenemos a Lagartija Nick, Napoleón Solo, Niños Mutantes, Los Planetas, Los Evangelistas, Los Pilotos, Jean Paul, Víctor Sánchez, Grupo de Expertos Solynieve, El Puchero del Hortelano, Eskorzo, Hora Zulú, Pájaro Jack…

¿Qué opinas de la admiración que despiertas entre diferentes generaciones de músicos de este país? Hablo de gente como Quique González, Amaral… o también veteranos como Mikel Erentxun o incluso Miguel Ríos.

Muchos de ellos son amigos, con los que he tenido la suerte de colaborar. Que ellos hablen bien de mí y de mi obra, no hace otra cosa que llenarme de orgullo, me siento muy agradecido. La admiración es mutua con todos ellos.

Para ti ¿cuáles son tus mayores referentes musicales?

Mis referentes musicales vienen de dos fuentes. Primero descubrí el pop y el rock gracias a grupos de los 60 como los Beatles, los Rolling Stones, los Who, los Kinks, los Cream, los Animals… Luego empecé a bucear en las influencias de estos grupos, en la música negra y el rock & roll primigenio, así que empecé a interesarme por Elvis, por Eddie Cochran, por Jim Vincent… incluso la generación anterior de blues, gente como Elmore James, como John Lee Hooker, como Robert Johnson, Little Walter, Skip James, Charlie Patton… Para mí esta gente sigue siendo La Biblia. A nivel generacional, cuando empecé a tomarme un poco más en serio la música, lo que a mí me gustaba eran cosas como Dr. Feelgood, los Sex Pistols, los Ramones, los Clash… El movimiento punk animaba mucho a que la gente que no tenía conocimientos musicales se atreviera a intentarlo. “Háztelo tú mismo” era uno de los lemas punk por excelencia y a mí me sirvió mucho.

¿Y tus referentes literarios?

La lectura de Kafka en el instituto me influyó mucho, para mí fue una revelación esa descripción de la angustia existencial. Borges también ha sido una gran referencia. En cuestión de poesía, gente como Rimbaud, Baudelaire y los simbolistas franceses me influyeron mucho estéticamente. La parte surrealista de Lorca, de Poeta en Nueva York. Narradores como Chéjov, poetas americanos como Walt Whitman, la Generación Beat, Kerouac, Ginsberg… Hay muchísimas lecturas que considero fundamentales.

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¿Cuál es la peor crítica que te han hecho o la que, en su día, más te afectó?

Si te digo la verdad, creo que no he recibido ninguna crítica tan mala como para recordarla. Los que se han encargado de opinar sobre mis discos durante todos estos años han tenido a bien ponerlos por las nubes (risas).

Con la situación económica que vivimos en el país y las continuas trabas que el gobierno pone a la cultura, los músicos como tú probablemente seáis los que os veis más afectados, ¿cómo estás viviendo esta situación actualmente?

Con pesadumbre. La medida del actual gobierno de subirnos el IVA ha sido como cavar nuestra tumba. Ya antes de eso lo teníamos difícil, pero ahora sobrevivir es prácticamente una tarea suicida para muchas compañías de teatro, danza, bandas de rock o grupos de cualquier estilo. Es un ataque frontal a la cultura de este país.

Salir de gira, también es cada vez más complicado, sobre todo después de la subida del IVA, ¿qué fórmulas crees que os debéis buscar para subsanarlo y salir adelante?

Por lo que sé, la mayoría de los artistas están ahora mismo asumiendo esa subida, es decir, no la han trasladado al particular que compra la entrada. Eso voy a hacer yo: el precio de las entradas de mi gira son iguales o más bajos que los de la gira anterior. Es obvio que mi sueldo bajará como mínimo un 13 %, ya que antes de esa medida un 8% de la recaudación era el IVA, que había que ingresarlo en Hacienda y ahora es el 21%. La verdad es que esto no se puede mantener así mucho tiempo… no se me ocurren fórmulas para subsanar esta puñalada trapera que nos han dado.

¿Hay esperanza para los artistas que, como tú, trabajan al margen de los circuitos más comerciales?

Bueno… como dice la canción: “Vamos a esperar a que las nubes se abran y que dejan pasar esa intensa luz majestuosa y rara, como si un dios nos mirara a la cara” (Un día de perros).

Encima aún hay gente que piensa que el músico es un vividor, una persona que gana mucho dinero y trabaja poco, ¿qué dirías a los que opinan así?

La ignorancia es muy atrevida. En España el tanto por ciento de músicos que pueden vivir de su profesión es bajísimo. Y de los que realmente tienen un alto nivel de vida es ínfimo. Hay centenares de bandas de rock que tienen que pagar por tocar en garitos de mala muerte, Centenares de cantantes de jazz o blues y cantautores que cantan por 50 euros la noche en un bar… la gente debería conocer la realidad antes de hablar. Y la realidad es así de cruda.

¿Qué artistas o grupos te interesan actualmente a nivel nacional?

Jean Paul, Víctor Sánchez, SUE, Guadalupe Plata, Los Madison, Blackberry Clouds, Los Deltonos, Los Marañones, Rafa Berrio, César Pop, Doctor Divago, Quique González…

¿Y a nivel internacional?

The Black Keys, Eels, The Shins, Drive By Truckers…

¿Qué discos recomendarías a nuestros lectores?

Cualquiera de los grupos que he citado antes.

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