La Vida de Pi

La Vida de Pi
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La Vida de Pi

La Vida de Pi

Director:

Ang Lee

Reparto:

Suraj Sharma, Adil Hussain, Tabu

Género:

Aventura, Drama

Año:

2012

Duración:

127 min.

9.0

· 16 Diciembre, 2012

Pi es un número irracional y trascendente.

En este nuevo proyecto del taiwanés Ang Lee, disfrutaremos de las desventuras de Pi Patel, un joven hindú que sufre un naufragio en el momento en el que él y su familia se disponían a trasladar su zoo desde la India para empezar de nuevo.

Primero debemos llamar la atención sobre el hecho de que se trata de la adaptación de la novela homónima escrita por Yann Martel. Sin poder criticar este libro por no haberlo leído, no dudamos que tras ver la película a más de uno le picará el gusanillo de hacerlo. La historia refleja a un joven profundo, cuyo objetivo en la vida es buscar a Dios. Nos encontramos por tanto ante una obra de marcado carácter filosófico, que plantea al espectador cuestiones sobre la religión en sí misma.

No en vano, el sobrenombre del protagonista con clara referencia a la letra griega que representa la relación entre el diámetro y la circunferencia, Pi, (que si bien se le atribuye su origen a un nombre más mundano aunque no por ello menos sorprendente, Piscine), es el claro reflejo de la temática del film, ya que la fe no se asienta sobre pilares racionales, pero trasciende a lo que creemos conocer.

Sin recrearnos en detalles, pues la película merece ser descubierta, destaca la realización colorista de Ang Lee, director polifacético, capaz de dirigir proyectos comerciales como Hulk o más intimistas como Brokeback Montain. Sin duda este director se ha apoyado en su experiencia y cultura, más orientales, para reflejar un mundo colorido, mágico, y en cierto modo surrealista, dotando a la película de una cuidada estética.

Destacar la interpretación del novel Suraj Sharma que hace del joven Patel, durante su desafortunado accidente.

Aunque al 3D le queda todavía mucho camino por recorrer, puede que no sea una mala idea disfrutarla de este modo. Ang Lee hace una exhaustiva selección de planos y de coreografías de emovivientes (tanto reales como digitales) para que podamos experimentar algo de esa sensación que supuestamente nos debe trasladar la tercera dimensión en la pantalla. El principal problema, la intensidad del colorista mundo que nos quiere reflejar Ang Lee, queda matizada por unas gafas baratas.

En cualquier caso, este film es una proyecto refrescante que no deja indiferente. Muy recomendable.

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