Entrevista a Alex Ferreira

Entrevista a Alex Ferreira
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Entrevista a Alex Ferreira

Por · 28 Noviembre, 2012

El afán es el segundo larga duración de Alex Ferreira, tras la publicación en 2010 de Un domingo cualquiera. Este nuevo álbum supone una revisión y una vuelta de tuerca al sonido del cantautor dominicano, haciéndolo más personal y ganando enteros con cada escucha. El músico, afincado en Madrid desde hace siete años, nos concedió una entrevista en pleno corazón de La Latina, su barrio. Allí, nos contó el porqué de sus continuos viajes, lo que podemos encontrarnos en El afán y lo que él mismo entiende por ser músico. Si sus canciones son interesantes, su personalidad lo es aún más. Un tipo afable que nos abrió las puertas de su casa y con el que mantuvimos la agradable conversación que se puede leer a continuación.

Para empezar, cuéntanos a qué hace referencia el título de tu último disco, El afán.

El afán es un anhelo muy intenso que tenemos todos por diferentes cosas. Ya sea el afán de trabajar, el afán de enamorarse, el afán de no estar solo, el afán de vivir la vida, en definitiva. Es una palabra que se utiliza mucho en mi país para decir a la gente que se calme, se dice “¿cuál es el afán?, no te afanes más de la cuenta”. También viene de una película que vi (yo soy muy fan de Woody Allen) que se llama Stardust Memories. Casi todos los personajes de Woody Allen, en casi todas sus películas, tienen más afán de la cuenta y se hacen continuamente preguntas existenciales, ¿qué hacemos aquí?, ¿hacia dónde vamos? Es un concepto muy amplio y en el disco hay canciones que se preguntan ¿cuál es el afán? y otras que se contestan, se van contradiciendo entre sí.

¿Las canciones se han adaptado a ese concepto genérico?

No. Verás, yo empecé a escribir canciones y buscando un denominador común di con esta idea que me gustaba. Pero no me planteé hacer un disco sobre esto.

El disco lleva poco tiempo a la venta pero supongo que te habrán empezado a llegar ya críticas y opiniones, ¿qué valoración haces de estas primeras reacciones de prensa y público?

Las críticas buenas llegan con mucha más facilidad que las malas, por tanto me han llegado un montón de críticas positivas. Supongo que habrá alguna mala, pero de momento no me ha llegado, cosa que me hace sentir bien, es como un halago. Ha tenido más repercusión que mi primer disco, eso sí. Ya sea para bien o para mal, que hablen mucho del disco es bueno y eso está pasando. Estoy muy contento y satisfecho por eso.

¿Por qué crees que está teniendo más repercusión?

Yo creo que es una cosa natural, pasa siempre con el segundo trabajo. Ya te conoce más gente y toda la promo que hiciste con el primero se suma a este.

¿Cómo fue la grabación del álbum?

Carlos Campón, “Campi” lo produjo y todo empezó entre él y yo, que le dije “quiero hacer un disco contigo”. Siempre quisimos trabajar en base al ritmo, sobre todo. En Un domingo cualquiera hay un montón de guitarras eléctricas, es más melódico y armónico, pero este partió siempre desde el ritmo. De hecho hay dos personas grabando ritmos en todo el disco, Juan Diego Dosálvez y Martín Bruhn, que es un folclorista argentino. Ese fue el origen y luego empezamos a jugar con elementos que yo no había utilizado antes, como sintetizadores, vientos, metales, el ukelele… Partiendo del ritmo empezamos a poner cosas encima que son un poco nuevas para mí.

Parece que cada vez es mayor la tendencia a grabar con músicos del entorno, amigos, colaboradores, etc. ¿Es esto una respuesta ante la crisis del sector, para abaratar costes o simplemente se hace por afinidad?

En mi caso es cuestión de amistad. A mí me gusta grabar con mis amigos, con la gente con la que me llevo en el día a día y tengo una confianza. A la hora de hacer música me gusta sentirme como en casa. Por eso yo siempre voy a optar por grabar con mis amigos, antes que llamar al crack de turno o al mejor batería del mundo, yo siempre llamaré a mi colega que me gusta como toca. Así fue esta grabación, empecé con Campi, luego vino Juandi, luego Manuel Cabezalí (cantante y guitarrista de Havalina), Martín… Parte todo de la amistad.

¿Qué importancia han tenido dentro del propio disco?

Campi sobre todo, porque produjo, mezcló y grabó muchos instrumentos. Este tiene menos guitarras eléctricas que el anterior, pero las que hay son de Manu y son muy precisas, con un sonido muy suyo. Cada uno aportó un color muy bonito al disco.

Llama la atención en este álbum con respecto al anterior, que hay cierta tendencia a sonidos más experimentales, pequeños y muy interesantes toques de electrónica, los ritmos que has mencionado antes… ¿Qué has pretendido transmitir con este nuevo sonido?

Hablamos de electrónica, pero no es un disco electrónico. Todas las baterías fueron tocadas por un ser humano, hay muchas imperfecciones en el disco, cosa que siempre me ha parecido bonito, los discos que no son perfectos, que se mueven. Un disco electrónico lo haces con un ordenador y el ritmo va perfecto, preciso. Pero sí, hay sintetizadores. Lo que hemos conseguido es que no es rock, pero sí tiene ese rollo visceral, sigue siendo potente. Nos subimos a un escenario y, a pesar de no tocar rock, hay un peligro en el ambiente. Girando por España y yendo a festivales me doy cuenta de que hay muchos grupos que tienen dos guitarras eléctricas y yo pensé que no quería ser uno más. Quería transmitir esa energía, pero con otras cosas. Creo que se puede ser igual de intenso con un ukelele que con una guitarra barítono.

Personalmente, creo que tú y tus canciones habéis ganado mucho con este nuevo sonido, ¿crees que es el camino a seguir de aquí en adelante?

Yo creo que se abren puertas. Yo nunca me voy a comprometer con un sonido o con un ritmo. Soy una persona que viene de otra cultura, he vivido en diferentes países y tengo un kilombo en la cabeza, no soy capaz de aferrarme solo a un sonido. A lo mejor un día me apetece llamar a Manu y decirle que hagamos un disco que sea muy rockero y potente, o igual me apetece hacer un disco con un cuarteto de cuerda. Una de las ventajas de ser un solista es que no tengo que negociar con mi banda y puedo hacer lo que me apetezca, pasándomelo bien con mis amigos. Como te decía, creo que se abren puertas. Se empieza a abrir también una puerta latinoamericana, con ritmos de allí. En definitiva, no me aferro a nada, pero empiezo a descubrir cosas que me molan.

Eso está bien, abrir un abanico amplio…

Los artistas que siempre me han flipado, si coges la carrera de uno de ellos, a lo mejor ha sido siete personajes diferentes. Miras a Dylan o Bowie y ves como fueron cambiando a lo largo de los años, como fueron siempre a contracorriente. El público espera una cosa y esta gente sale con otra porque le apetece, porque le ilusiona. Eso a mí me motiva a seguir haciendo discos.

Bien sea en forma de EP o de larga duración, lo cierto es que cada año sacas un nuevo trabajo. ¿Responde esto a una necesidad de publicar todas las canciones que compones?

Sí, desde 2008, he publicado un trabajo cada año. Mira, a día de hoy, he sacado ya tres EPs y me gustaría no volver a sacar ninguno más en mi vida. Creo que es una etapa mía en la que necesitaba hacerlo para estar activo, pero ahora estoy en un momento de mi carrera en el que me puedo tomar el tiempo necesario e ir guardando canciones. Ahora lo que me apetece es ir haciendo discos largos. En su día sí fue una necesidad, pero ahora puedo disponer de tiempo de barbecho, como dicen aquí.

¿Cómo compaginas tu carrera, la composición de temas propios, etc. con tus colaboraciones como músico?

Estas colaboraciones surgen de manera muy natural. Soy un tipo que está muy abierto a eso porque, de toda la gente con la que he colaborado, he aprendido algo. En mi caso lo he podido compaginar porque, una vez sale el disco, se hace la promo, etc. hay unos días que no hago nada y tengo que aprovercharlos de alguna manera, si puede ser colaborando o incluso siendo músico de otro. Eso es algo que he aprendido a hacer últimamente y que me gusta mucho. Esto te ayuda a alivianar el ego, llega un punto en que quieres ser el tipo en la sombra.

Como músico de acompañamiento, una de las últimas cosas que has hecho ha sido tocar con Russian Red en su mini gira de homenaje a los Beatles.

Es un ejemplo de lo que te contaba. En esa gira toqué el bajo. Nunca había hecho una gira como bajista y me lo pasé como un enano. Además toda la banda que va con Lourdes son amigos, Brian, Juandi… y con ella he entablado una amistad de las buenas. Y encima tocar canciones de los Beatles… es como volver al instituto. Era todo nuevo y era una gira de Lourdes, de Russian Red, no sale mi nombre por ningún lado, yo era un miembro de una banda y eso me gusta mucho. También te ayuda, porque cuando tú tienes una banda, ya has sido ese tío al que estás hablando, sabes lo que él está viendo. Todo esto me enriquece mucho. Con esta gira por ejemplo, ya puedo decir que he sido bajista y encima tocando líneas de Paul McCartney, que es la mejor escuela.

Para quien no te conozca demasiado, ¿qué fue lo que te trajo a España? Cuéntanos cómo fue ese cambio, esa decisión de dejar atrás tu país para embarcarte en una nueva aventura en Europa.

El caso es que mi país es muy pequeño y allí es muy difícil vivir de la música. Allí lo que manda es el folclore. La poca gente que vive de la música se dedica al merengue, a la bachata, etc. y yo siempre he estado muy inclinado hacia la música popular, hacia el rock, el pop… desde el rollo sudamericano, la bossa nova, hasta Radiohead y los Beatles, el rollo inglés, la música francesa… Total, que yo no quería ser el bachatero de turno, así que necesitaba vivir en una ciudad más grande, donde pudiera vivir de esto y tenía ganas de venir a Europa. Madrid me pareció una buena opción, vine hace siete años y aquí estoy todavía.

¿Cómo fue ese viaje?, ¿viniste a jugártela, a apostar todo?

Pues mira, vendí mi coche, dejé el trabajo, terminé la relación que tenía con mi novia y me vine. Llegué aquí y no tenía ni un perro que me ladrara (risas). Ahora miro hacia atrás y parece una locura, pero por aquel entonces lo tenía muy claro. Y parece que no me salió mal.

Aún así, casi siempre estás yendo y viniendo de América a España. ¿Te resulta sencillo ser tan viajero y no echar raíces en un solo lugar?

Me resulta sencillo y me gustaría hacerlo más, lo que pasa es que es una cosa muy cara. A lo mejor voy allí, toco y gano un dinero, pero ese dinero es el que me he gastado en ir. Es algo que siempre valoro, porque como ya te dije, cuido mucho mis raíces latinoamericanas y cada vez que voy paso más tiempo allí. Es algo a lo que me he acostumbrado porque, desde pequeño, mi madre se fue conmigo a vivir a Nueva York, luego nos fuimos a Miami, volvimos a Dominicana, después volví a Nueva York… como que nunca me he arraigado a ningún sitio. El no echar raíces es algo que me pasa de manera natural. Igual tiene que ver con mi apellido, por lo visto Ferreira fue un marinero portugués que llegó al Caribe y allí dejó el apellido. Igual yo tengo esa sangre de viajero.

El otro día te vimos en el concierto de Xoel López en La Riviera. Creo que viene al pelo su ejemplo con todo esto que estamos hablando.

Xoel me dijo una vez que yo era como la versión suya pero al revés. Él ahora está viviendo allí y yo aquí. En estos viajes nos hemos ido encontrando, hicimos lo de La Caravana Americana juntos, sus padres tienen una casa en Dominicana, entonces es un país que conoce muy bien. Es curioso, pero tenemos mucho en común.

Supongo que esos viajes constantes hacen que valores mucho todo lo que está ocurriendo actualmente y por eso se percibe que eres una persona comprometida. Con la perspectiva de la distancia, ¿cómo ves la situación que está viviendo la gente de este país?

En primer lugar me parece algo ejemplar, en el sentido de que la juventud, las nuevas generaciones, se están quejando y yo eso lo veo algo muy bonito. De hecho ya está empezando a pasar en otros países, pero España fue de los primeros en salir a la calle y decir “¡ya está bien!”. Es un momento difícil, pero creo que pasarán los años, miraremos atrás y veremos que en ese tiempo dijimos lo que queríamos y pedimos un cambio. Yo estoy encantado de vivir este momento aquí. En estos momentos tan malos, creo que es cuando salen más ideas buenas, la gente se lo curra más. Por ejemplo, en el tema de la música, la subida del IVA, que es más difícil girar, etc. pues tenemos que hacer mejores canciones.

¿Qué armas crees que tienen los ciudadanos de a pie para revertir esta situación?

La voz. Si todo el mundo habla al mismo tiempo, alguien va a escuchar. Esto se ha visto en la historia de la humanidad, cuando el pueblo dice “ya está”, algo cambia. Al fin y al cabo todos los que están ahí están trabajando para nosotros. Es como si tienes una empresa y el administrador la lleva a la quiebra, lo que haces es echar al administrador. Yo lo veo un poco así, pero esto es un poco como Juego de Tronos, que hay una especie de encrucijada por medio.

¿Qué podemos esperar de los conciertos de presentación de El afán?

Ya tenemos algunas fechas cerradas y estamos cerrando otras, pero todo va a empezar en 2013. Lo que queda de 2012 lo estamos empleando en hacer los videos, la promo, etc. Enero es un mes un poco muerto, así que en febrero empezaremos. También tengo pensado ir a mi país, a México, etc. Tengo un formato a trío, cuarteto y quinteto, así que depende de las circunstancias. Si vamos a un festival o tenemos caché, vamos todos. Si es una ciudad donde nos la vamos a jugar en un garito, a lo mejor vamos tres. Esa es otra de las ventajas de no ser una banda, que puedes vestir esto de distintas maneras. También te quería comentar que el 13 de diciembre toco en el Contraclub yo solo, pero es un concierto un poco anecdótico, porque no es una presentación de El afán. Será totalmente acústico.

Supongo que, como a la mayoría de tus compañeros de profesión, cada vez cuesta más salir a tocar con banda, plantear giras completas, etc. y están inclinándose por tocar en acústico, ¿cómo vivís la actual situación de la música en directo en España?

Hay mucha gente que se me acerca a los acústicos y me dice que le gusta más que con la banda. Yo he hecho esto toda mi vida y creo que lo seguiré haciendo siempre. Por ejemplo Caetano (Veloso), tiene una banda brutal, pero luego hace su gira él solo y es igual de buena. Drexler, Quique (González), Iván (Ferreiro) y otros muchos lo hacen. Yo lo haré aunque me vaya bien y no sea necesidad, porque es un formato muy bonito, donde la canción se ve desnuda y si te consigue emocionar así, entonces la canción es buena. También es un reto artístico hacer un bolo de una hora y media sin que la gente se duerma.

Parece que aquí todo son zancadillas para la cultura y para la música en concreto, ¿de qué modelo de gestión cultural crees que debemos aprender de otros países?

España tiene también cosas buenas. Yo me vine aquí porque vi que podía vivir de la música y en mi país no. Pero luego vas a Londres y ves que los ingleses lo tienen mucho mejor montado que aquí. Este verano estuve en Nueva York y tengo muchos amigos músicos que se están muriendo de hambre. Y eso que es la ciudad con más música del mundo. Yo creo que no hay un modelo a seguir, sino que cada uno se lo monta como puede. Tengo amigos que se quejan de no vender entradas o de no tener giras, pero luego ves a gente como Vetusta (Morla), que se lo montaron ellos solos y lo están petando. Al final da igual el modelo, hay gente a la que le sale bien la jugada y a otros que no. México por ejemplo tiene mucha fuerza a nivel musical, la gente va mucho a los conciertos y a los festivales, pero también tienen sus problemas. Ningún país es perfecto, cada uno tiene sus cosas buenas y malas.

Dices que hay que hacer discos buenos, pero hay mucha gente que piensa que cada vez se hacen discos peores, ¿qué opinas de esto?

Lo dicen en cuanto al sonido, porque ahora puedes hacerte un disco con muy poco dinero. Un ejemplo muy bueno es el primer disco de Bon Iver, suena fatal, lo grabó en una cabaña como pudo, pero tiene algo, una magia que enganchó a la gente y se convirtió en lo que se convirtió. En cuanto a sonido puede que hayamos perdido algo, pero si tienes esa magia dentro, es suficiente. También puede haber quejas de que hay un exceso de información y eso hace que la gente se eche para atrás en cierta medida.

¿De qué canción te sientes más satisfecho de haberla compuesto?

Cada día sería una diferente. Ahora mismo estoy muy identificado con El afán. Uno siempre se siente más identificado con las últimas. Del disco anterior, Arraigo tiene una letra con un valor muy importante para mí. Páginas, que está en un EP, salió del tirón. Es una pregunta muy cambiante (risas).

¿Qué otras corrientes o tendencias artísticas te interesan?

El cine, a saco. Soy adicto al cine. Yo vivo en La Latina y voy mucho al Ideal, siempre intento ir cada semana en el día del espectador. Me gusta mucho también ir al Golem. Si no me dedicara a la música, haría algo con el cine, lo que pasa es que es un mundo tres veces más complicado que la música. Me apasiona el cine porque tiene fotografía, música, literatura, interpretación… es el arte que tiene más cosas.

¿Qué tipo de cine te gusta?

Cualquier tipo y ahora series también. Pero te diría que para mí las ocho películas de Kubrick serían como nombrarte la discografía de los Beatles. Bueno, igual me estoy pasando… (rias). Kubrick, Woody Allen… La última que he visto ha sido una francesa que no recuerdo el nombre, “Café D’Amour” o algo así (suponemos que se refiere a “Café de Flore”). Por otro lado, estoy enganchado a la serie de Juego de Tronos, porque me estoy leyendo también los libros.

En Madrid te podemos ver siempre asistiendo a conciertos, tanto de invitado, como de público, ¿con quién te gustaría colaborar y que aún no hayas tenido la oportunidad de hacerlo?

A mí estas cosas me gusta que pasen de manera natural. El otro día por ejemplo fui a ver a The New Raemon y me gustó mucho su concierto. Me gustan sus discos, sus canciones, sus letras, es un tipo al que estoy siguiendo mucho últimamente.

Para terminar te lanzaré unas preguntas a modo de recomendaciones musicales ¿Qué artistas o grupos te interesan actualmente a nivel nacional?

Siempre menciono a Havalina, porque tengo una relación con ellos muy cercana y como trío de rock me parece de lo más potente que hay en España. Hay una chica que tiene que ver con Ramón (The New Raemon), que se llama María Rodés. Lo de Tulsa también me encanta. Ella está ahora en Nueva York, coincidimos allí y tocamos juntos.

¿Y a nivel internacional?

Estoy escuchando mucho Twin Shadow, que es dominicano y lo sabe muy poca gente. También estoy con Mac DeMarco, que toca la guitarra de una manera que me flipa. Y me gusta mucho un grupo inglés que se llama Elbow.

Por último, ¿nos podrías decir tus cinco discos de cabecera?

Eso es muy fácil. Kind Of Blue de Miles Davis, OK Computer de Radiohead, Revolver de los Beatles, Pink Moon de Nick Drake y cualquier recopilatorio de Caetano Veloso.

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