Entrevista a The New Raemon

Entrevista a The New Raemon
B-SIDE MAGAZINE // PARA HABLAR DE ARTE... HAY QUE HACERLO CON ARTE

Entrevista a The New Raemon

Por · 2 Octubre, 2012

Hablamos con Ramón Rodríguez, que acaba de publicar Tinieblas, por fin, el cuarto álbum al frente de The New Raemon. Un excelente trabajo con el que pretende dar un punto de vista personal al mundo que nos rodea, la sociedad actual y el momento que vivimos. Una entrevista que, poco a poco, se fue convirtiendo en una amigable conversación con la que repasamos la situación que nos ha tocado vivir y en la que Ramón, sin pelos en la lengua, dejó clara su postura respecto a varios temas candentes. Tinieblas, por fin es, al fin y al cabo, un retrato irónico de nuestro país, la necesidad de su autor de decir las cosas tal cual son. Música y sociedad unidas de manera directa de la mano de The New Raemon.

Tinieblas, por fin, no es una frase muy animada u optimista que digamos, ¿puedes explicarnos a qué se debe este título?

Es un poco ironizar con que las cosas estén mal. Cuando me refiero a Tinieblas, por fin es como pensar en que cuando hay un conflicto, al final eso te lleva a alguna parte. Cuando algo se rompe o se termina, como ocurre con la época que estamos viviendo, puedes hacer un “reset” y volver a empezar. De ahí el título y la ironía. Tampoco hay que ver lo negativo de que todo esté tan mal, sino que a lo mejor es bueno, para que la gente reaccione y se vuelva a construir esto desde los cimientos.

Esa imagen irónica contrasta, en ocasiones, con otra que das más oscura, más pesimista, ¿te gusta jugar a esa dualidad?

Yo soy géminis. Partiendo de la base de que todo el mundo está un poco chiflado, porque en el mundo que vivimos y al ritmo que va todo, es imposible no estar un poco tarumba, esa parte oscura existe, todo el mundo la tiene. No siempre está ahí, pero a veces aparece. Yo la saco a la luz cuando estoy escribiendo, más que en el día a día, puede que porque ya desde pequeño la música que me interesaba era la relacionada con canciones más turbias, más tristes o inquietantes.

Por tanto, ¿tiene que ver también con tus gustos musicales?

Normalmente cuando estoy en casa y me hago una playlist con canciones que me gustan, al cabo de un rato caigo en la cuenta de que todas tienen ese nexo en común. Siempre me atrae más ese lado oscuro de la fuerza… (risas)

El disco lo ha editado Marxophone. Cuéntanos cómo y cuándo decides abandonar Bcore y surge la elección de Marxophone.

Cuando terminé el anterior disco, Libre asociación, yo ya tenía claro que, por el momento, sería el último disco que haría como The New Raemon en Bcore. Sí es cierto que con ellos seguiré trabajando con otros proyectos, porque al final es como tu familia. El disco que publicamos junto a Francisco Nixon y Ricardo Vicente, ya lo sacamos bajo el sello de cada uno, Fran y Richie montaron Playas de Normandía y yo ya tenía Cydonia, que era mi sello desde hace diez años. Para sacar el siguiente disco de The New Raemon, podía haberlo editado con Cydonia, pero no tengo la infraestructura que tiene Marxophone. Me fui a la agencia I´m An Artist, que está vinculada a Marxophone, tenían interés en el disco, a Juan y a Tomás les gustó y querían sacarlo. Vi que el funcionamiento del sello era muy similar a Bcore, un sitio muy familiar, donde tienes libertad creativa, puedes grabar el disco como quieras y no se van a meter en cosas que, en una multinacional o en un sello independiente más fuerte, te van a imponer. Entonces, por mi forma de ser, que siempre he estado acostumbrado a hacer las cosas a mi manera, no estaba dispuesto a ceder. Al final, si este grupo tiene ciertos seguidores, es por cómo está hecho. Esa es la gracia que tiene, la forma en que está hecha esta historia.

No querías perder esa identidad…

Exacto, no quería perderla. Conociéndome, sé que si me hubiera ido a un sello más grande ganaría cosas, pero perdería otras que son importantes, como esa identidad que dices tú. A lo mejor triplicas tu audiencia, tocas en sitios en muy grandes, generas un montón de derechos de autor y ganas mucho dinero, pero yo no estoy en esto para ganar dinero aunque me gane la vida haciéndolo. Estoy por otra cosa, estoy por vocación.

¿De qué hablan las canciones de Tinieblas, por fin?

Está escrito todo en un tono un poco ambiguo. Por ejemplo, Grupo de danza epiléptica es una canción que habla de nosotros, pero nosotros podemos ser desde una pareja, a nosotros como sociedad. Juego mucho con esos dos puntos de vista durante todo el minutaje del disco. Galatea podría ser una canción que habla del mito de Pigmalión o que habla de la monarquía. Todo está hecho con cierta sutileza, exceptuando Tinieblas, por fin que es más directa, porque pensé que también está bien mojarte un poco y posicionarte. Tampoco quería ser muy políticamente correcto, pero sí que quería jugar con esa ambigüedad, porque si a alguien no le apetece que le hablen de ciertos temas y lo quieren interpretar de una manera más romántica, puede hacerlo igual.

Eres uno de los artistas más prolíficos que hay actualmente, no paras de sacar discos, canciones nuevas, colaboraciones, etc. ¿Cómo es el proceso de creación de las canciones en el día a día de Ramón Rodríguez?

No son tantos días al año, lo que pasa es que me planifico muy bien. Este disco está grabado desde enero y sale ahora en septiembre. Libre asociación se grabó un mes de junio y lo sacamos en febrero, estando el disco grabado. Lo retrasamos intencionadamente, para espaciar un poco los lanzamientos entre sí.

La verdad es que parece que no paras de sacar trabajos.

Pero eso es porque soy muy organizado, nada más. Todo está planificado. A lo mejor a la gente le sorprende, pero puede que ese disco lleve ocho meses grabado. Yo dedico una mañana por canción, no más. Si el disco tiene nueve canciones, han sido nueve mañanas. Es que solo bajo cuando tengo el gusanillo.

O sea que no te sientas y dices “voy a escribir”.

No, no puedo, solo lo hago cuando tengo la necesidad. Leí una vez que Kristin Hersh, de Throwing Muses, durante muchos años grababa una canción cada día, aunque fuera una mierda. Se obligaba a hacerlo y tenía un montón de material sobre el cual escoger. Lo que pasa es que yo me conozco, sé los recursos que tengo. Si bajara e hiciera una canción cada día, me sonarían todas igual. Lo que intento hacer es que, cuando siento en el estómago que tengo que bajar, voy al garaje y me pongo a escribir lo que sea. Sé que una vez empiece, hasta que no termine la canción no me voy.

¿Y tienes la seguridad de que esa canción valdrá?

Se puede llegar a pensar que todas las canciones que compones las publicas y las das por buenas, que no desechas nada.

Sí que desecho. Este disco tiene nueve canciones, pero grabamos trece. También porque no quiero que mis discos duren más de 35 minutos.

¿Te gustan los discos cortos?

Es que la gente no tiene tiempo para escucharlos. Ni yo mismo me voy a poner a escuchar un disco de 50 minutos, es que no tengo tiempo de hacerlo. A un disco de media hora sí que puedo prestarle la atención que se merece. Hacer un disco tan largo es pedirle demasiado a la gente. Todo va a una velocidad tan grande, es todo tan instantáneo, que la gente ya ni escucha discos, lo que escucha son singles, canciones sueltas. Entonces para la gente más melómana que sigue escuchando discos, tienes que intentar que sea lo más redondo posible y si para eso tienes que poner ocho o nueve canciones o hacer un EP, pues adelante.

Vamos, que sí descartas material.

Sí, claro. Descarto material antes de grabar y cuando grabo también. A veces piensas que una canción tiene potencial y luego en el estudio no acaba de convencerte o al revés, algo que te parece una medianía, en el estudio pasa algo y acaba siendo la primera canción del disco. Casi siempre acierto, pero luego hay un factor de sorpresa en el estudio que hace que las canciones vayan hacia un lado o hacia otro.

Acostumbrado a esta incontinencia creativa, ¿temes que te abandonen las musas algún día?

Ya me ha pasado alguna vez, hay temporadas que no me sale nada. Cuando era más joven igual sí que eso me perturbaba, pero ahora no, sé que al final saldrá. Simplemente hay que esperar. Si ahora no se me ocurre nada que merezca la pena y tengo que esperar tres años para sacar el próximo disco, lo haré. Esto ya lo he hecho, cuando salió el tercer disco de Madee, pasaron tres años hasta que publicamos el cuarto y no pasó nada. Y fue por eso, por esperar a que saliera algo que mereciera la pena publicarse.

A pesar de que este álbum sigue la línea de anteriores trabajos, llama la atención la riqueza de arreglos que tiene, la inclusión de vientos… ¿qué te ha llevado a esto?

Ya lo tenía pensado. Tenía en la cabeza coros femeninos y hablé con María Rodés, que es muy amiga mía desde hace años. Ella tiene una voz muy particular y nuestras dos voces juntas tienen un color especial. Con los vientos pasó lo mismo. Ya lo había trabajado en L’Antarctica de Madee, que es un disco que tiene paralelismos con este, igual que el anterior Libre asociación tiene paralelismos con Orion’s Belt. El tercer y el cuarto disco de Madee, tienen relación con el tercero y el cuarto de The New Raemon. Este es un disco con más velocidad, más contundencia y más variedad. Creo que es el disco más variado de todos los que he publicado hasta ahora.

En cuanto a las letras. Cada vez se echa más en falta que los artistas “denuncien” la realidad que vivimos. Parece que la reivindicación en la música es cosa de otro tiempo. ¿Crees necesaria la protesta en el mundo de la música o del arte?

Yo creo que sí es necesaria. A nivel personal echo de menos un poquito de mala hostia en las canciones. Hay una tendencia al costumbrismo, que está muy bien, pero ahora mismo se necesita otra cosa. Tampoco es la primera vez que lo hago, en La dimensión desconocida o en A propósito de Garfunkel ya había canciones que hablaban de esto, por ejemplo El fin del imperio, Por tradición, Repartiendo el sombrero. La única diferencia es que ahora hablo de esto con un tono más enfadado, porque ya llega un momento en que lees la prensa o ves la televisión y notas el nivel de manipulación que hay. Un día blanco, otro negro. Ahora rescate, ahora no. Ves que están jugando con la gente y que están haciendo que paguen las consecuencias de esta especie de estafa a gran escala.

Al final no sabes qué creerte…

Efectivamente. Todo esto que nos están vendiendo a mí me da la impresión de que al final es un negocio para ciertos señores a costa de la masa. Llega un momento en que eso te molesta tanto que yo no puedo estar cantando “esta chica me ha dejado”, voy a cantar otra cosa, aunque haya gente que quiera evadirse y escuchar una canción que hable de “te quiero”, “te echo de menos”, “qué guay es Hawai” y “vamos a tomar unos mojitos…” (risas). Pero a lo mejor hay personas que necesitan una canción para cagarse en esto. A lo mejor la gente necesita ir a un concierto y decir “¡a la mierda con vosotros!” o “no nos pisaréis”. O quizás esto origina que hagan un “click” y les haga reflexionar un poco, pensar “¿de qué habla este?”

Se agradece que te posiciones.

Pero no creo que me posicione políticamente, me posiciono socialmente. Para mí en política, ni unos ni otros. Habría que hacer una limpieza total de toda la clase política, absolutamente de toda. Es un drama los niveles de corrupción que hay, toda la gente que ha estafado un montón de dinero cenando por ahí y piensas “¿cómo es que no hay ningún tipo de penalización para esta gente?”. Qué clase de país es este en el que cada uno puede hacer lo que le salga de los cojones, menos la gente que pone el dinero, menos el contribuyente. Por eso no puedo cantar otra cosa ahora mismo. Me gustan las canciones de amor y las seguiré escuchando, pero sentía que todo esto me estaba preocupando a un nivel altísimo y era lo que me salía al escribir.

Lo que es cierto es que con tu manera de escribir se identifica mucha gente, lo entiendan como lo entiendan.

Pero es lo bonito, lo que te comentaba antes, que yo a lo mejor entiendo una cosa diferente a otra persona. La música como se basa en microhistorias de pocos minutos, la gente se las toma de manera más personal que una película por ejemplo.

Una película no forma tanto parte de la vida de una persona como puede hacerlo una canción.

Exacto. Una canción sí que puede formar parte de la vida de una persona, de una época. Eso es muy poderoso. Y, si es así, por qué no hablar de cosas que están pasando y que afectan a mucha gente. Cuando enciendes la tele tampoco se habla de lo que pasa realmente, por ejemplo no se habla de todos los desahucios que está habiendo desde el 2007. Están desinformando de cosas gravísimas que están sucediendo.

Para hablar de cosas que gran parte de la población ni entiende…

¡Efectivamente! Cosas que la gente no entiende, pero para asustarnos. Como la prima de riesgo, que nadie sabía lo que era hace diez años. Es para decirle a la gente “no miréis estos programas, no consumas estos productos”. La gente para tener el iphone 5 va a hacer las llamadas y las gestiones que hagan falta, pero después para darse de baja de La Caixa, de Endesa y de toda esta gente no, porque hay que hacer muchas llamadas y da pereza. Y así siguen pagando y dando el poder a toda esta gente, que son los que nos están oprimiendo. La gente, sin salir a la calle o sin ejercer violencia, puede llevar a cabo acciones, como dejar de consumir los productos de estos, porque solo se van a relajar cuando les des en el bolsillo.

Yo creo que la población ve que aunque haga algo no va a servir para nada.

Esto se retroalimenta. Si tú ves la tele todos los días, al final se te queda algo de ese miedo que intentan inculcarte. Pero en el momento en que cortas esa conexión, no ves más la tele y cambias ciertas cosas de tu vida, hábitos de consumo, etc. algo cambiaría. Ahora es el momento de detener todo esto, porque si no lo que se van a encontrar nuestros hijos o nietos puede ser increíble. El problema es que el país está todavía muy desfragmentado, pero es de lo que han estado viviendo los políticos y no les interesa la unidad, solo han magnificado las diferencias.

¿Crees que hay tantas diferencias?

Yo gracias a mi trabajo he viajado mucho. He estado en Euskadi, en Galicia, en Asturias… Veo a la gente y no somos tan distintos. Al final, todos estos sinvergüenzas lo único que han hecho ha sido jugar con todo eso para estar ellos en el poder. Y piensas “¿en qué manos hemos puesto el país?”. En fin, podríamos estar hablando de esto muchísimo tiempo… (risas).

Hemos empezado a hablar de tu disco y al final… Pero te lo agradezco, creo que es necesario que gente como tú diga estas cosas alto y claro.

Yo no quiero vender nada, son solo cosas que me preocupan y es respetable que haya gente que prefiera quedarse al margen y no participar.

¿Crees que tu carrera de aquí en adelante va a ir por esta línea?

No necesariamente. No me lo planteo ahora. Este disco ha salido así porque tenía todos estos pensamientos acumulados y al ponerme a escribir era lo que me salía. Tampoco quiero politizar mi carrera, pero sí que está bien que la gente se queje, ¡joder! Eso es lo que vengo a decir con este disco, que la gente diga lo que no le gusta, que no pasa nada. Si no ¿por qué pago impuestos por todo? O ¿por qué tengo que llevar a mi hija al colegio y que falten sillas? Esto es real, que haya niños que tengan que estar dando el bachillerato sentados en el suelo porque no hay sillas, ¡tiene cojones!, estamos en el año 2012 en un país civilizado… ¿Es para dar un golpe en la mesa o no?

Es increíble…

Y que luego me digan que hay que hacer un esfuerzo… De momento hay que prescindir de la mayoría de ellos y a los demás bajarles el sueldo, ya está bien de tanto golfo y sinvergüenza. En fin…

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