Dcode Fest (Complejo Deportivo Cantarranas, Madrid, 14 y 15 Sept. 2012)

Dcode Fest (Complejo Deportivo Cantarranas, Madrid, 14 y 15 Sept. 2012)
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Dcode Fest (Complejo Deportivo Cantarranas, Madrid, 14 y 15 Sept. 2012)

Por · 20 septiembre, 2012

Cada vez hay más festivales de calidad en Madrid, algo que los habitantes de la capital venían reclamando desde hace tiempo y que, poco a poco, va asentándose cada temporada. Uno de ellos es el Dcode Fest que, con solo dos ediciones celebradas, se ha consolidado como una de las apuestas más importantes de todo el territorio nacional. Si en su primer año pasaron por el Complejo Deportivo Cantarranas bandas como Kasabian, Band of Horses o My Chemical Romance, para esta ocasión el cartel prometía aún más pues, aunque parecía algo menos completo, la presencia de Sigur Rós y, sobre todo, The Killers como cabezas de cartel, eran reclamo más que suficiente para justificar la presencia en el festival.

Tanto el recinto donde se celebra como la organización general, la disposición de escenarios, los horarios y el sonido, han sido dignos y muy acertados, subsanándose los errores de la primera edición y mejorando lo presente para ofrecer a los asistentes un evento de calidad. Con todas las ventajas que tienen los festivales que carecen de zona de acampada anexa a él, habría que poner una cruz en los insuficientes baños con que se equipó la zona y la escasa variedad gastronómica que se ofreció cada día. A continuación describiremos lo que se vivió en cada uno de los conciertos a los que asistimos.

Viernes 14

Niños Mutantes

Fueron los encargados de inaugurar el escenario principal (Dcode) y, a pesar de la hora, dieron sobradas muestras de su experiencia y facilidad para lidiar con cualquier situación. Frente a un público que fue acercándose escalonadamente al recinto de la Ciudad Universitaria, los granadinos demostraron todo el empaque que ya conocemos de ellos, recorriendo canciones clásicas como Errante (Canción mutante) y temas de su reciente Náufragos, como la vigente y esperanzadora Caerán los bancos o Hundir la flota. Niños Mutantes, agradecidos y simpáticos, como siempre, estuvieron a la altura para arrancar el festival de manera más que digna. Son siempre una garantía.

Dorian

Puede resultar un desacierto programar a Dorian cuando el sol aún pesa sobre las cabezas del público, quizás estamos más acostumbrados (ellos también lo están) a tocar cuando la noche ya se muestra cerrada y sus canciones de pop electrónico encajan mejor, pero Marc y los suyos se mantuvieron fieles a sí mismos, dando de sí todo lo que pudieron al escaso tiempo del que disponían, mezclándose con el público como acostumbra a hacer y dejando clara su postura con respecto a la situación que vive el país y, más concretamente, el mundo de la música, su manifiesto en contra de la subida del IVA empieza a ser un clásico más dentro de su repertorio.

Kings of Convenience

Aparecieron en escena únicamente Erlend Øye y Eirik Glambek Bøe, el dúo que forma Kings of Convenience y, si no fuera porque en el escenario estaban dispuestos los instrumentos para el resto de la banda, podríamos haber pensado que el concierto iba a ser en ese formato íntimo y cercano que tan bien representa el espíritu de las canciones de los noruegos. Las exquisitas y cálidas melodías folkies fueron conquistando a los allí presentes de manera casi inconsciente. La música de esta formación encaja mejor en recintos más recogidos, con aforos menores y, por supuesto, sin gente que simplemente pase por allí y no solo no muestre interés, sino que incluso moleste al que sí lo tenga, pero aun así, a medida que pasaba el concierto y aparecieron el resto de músicos sobre el escenario, el show se convirtió en algo más festivo, menos relajado, protagonizando las canciones un acertado “in crescendo” que contagió e hizo partícipe a la gran mayoría del público congregado allí.

dEUS

Era una de las apuestas más firmes de la jornada del viernes, su trayectoria y las excelentes críticas que atesoran por sus directos, nos convencieron para interesarnos de verdad por esta actuación y, a juzgar por lo visto, no nos equivocamos. La banda belga ofreció un entusiasta show de rock potente y ecléctico, navegando en distintas intensidades sonoras que, en ocasiones, se tornaban algo experimentales. El grupo y su líder, Tom Barman, son ya unos veteranos sobre el escenario, por tanto su seguridad es un punto a favor dentro de sus directos. A pesar de ofrecer un concierto de gran magnitud, no fueron el peso pesado que esperábamos, quizás debido a que gran parte del público permaneció indiferente, casi siempre por puro desconocimiento.

Kimbra

El concierto de la debutante Kimbra fue de los más festivos de la jornada. La neozelandesa puso colorido al viernes con su pop bailable y enérgico. Si bien su positivismo y entusiasmo se convirtió, por momentos, en una actuación algo estrambótica, con más alaridos que certezas y con más excentricidad que complejos. Kimbra es un animal de escenario, de eso no cabe ninguna duda, pero con algo más de contención habría ganado enteros y su voz habría sonado con mayor calidad y precisión. A pesar de eso, la artista se mostró sorprendente y feroz. Dará que hablar y mucho.

Sigur Rós

A las 23:20 estaba programada la actuación del principal cabeza de cartel de esta primera jornada. Desde la fría Islandia se presentaron en el escenario Dcode Jónsi y los suyos para hacer las delicias de las miles de personas que se congregaron allí para verles. Partiendo de la base que un festival como este no es el mejor lugar en el que disfrutar de la música de Sigur Rós y que, debido a ello, muchos de los presentes obvian lo que están presenciando para, con enorme falta de respeto, dedicarse a sus conversaciones y demás actos sociales, diremos que los adjetivos se quedan cortos para definir lo que significa presenciar un show así.

El concierto fue una auténtica experiencia sensorial, donde las hipnóticas melodías de la banda transportan al espectador a lugares poco conocidos en un concierto multitudinario. Con gran acierto, los once músicos que poblaron el escenario Dcode, supieron adaptar su sonido a las características del show, dotando de algo más de distorsión a las canciones y con la voz de Jónsi como un instrumento más. Sigur Rós dan absoluto protagonismo a la música, sin grandes alardes técnicos, con una iluminación y proyecciones perfectamente encajadas en la temática y el concepto de lo que ellos transmiten. Tanto es así, que apenas se dirigieron al público, los movimientos de la banda fueron mínimos (a excepción del cantante y su peculiar manera de tocar la guitarra con un arco de cello). Svefn-g-englar, Saeglopur y, sobre todo, Hoppípolla son canciones majestuosas y forman parte de un repertorio que hace de los islandeses una de las bandas más solventes de la actualidad. Elegancia, ensoñación, emoción, sensaciones… eso y mucho más es lo que define a Sigur Rós.

Sábado 28

Django Django

Son una de las revelaciones del año y su disco uno de los más interesantes que se han publicado últimamente, por eso había ganas de coger el pulso a Django Django en directo. A pesar de que, incomprensiblemente, tuvieron un horario no muy agraciado, los recientemente nominados al Mercury Prize, dieron sobradas muestras de su universo musical, aun habiendo encajado mejor en algún momento de la noche. La psicodelia y eclecticismo que rezuman los temas de su álbum debut, fueron trasladados en gran medida al escenario, pero la actitud de los miembros de la banda fue algo distante y tediosa, lo que, unido al desconocimiento general de gran parte del público, hizo que su actuación fuera algo decepcionante.

Supersubmarina

En esta gira de presentación de Santacruz ya les hemos visto en dos ocasiones más (en la sala But y en el Low Cost Festival de Benidorm), por tanto no nos extenderemos demasiado en narrar el concierto. Si bien, fue demasiado corto, la sensación general que nos queda después de asistir a multitud de conciertos suyos, es que Supersubmarina tienen una gran colección de canciones, pero que si no dan un paso adelante, su actual éxito e interés, puede quedarse en nada. Ves un concierto suyo y ya has visto todos, varían poco el repertorio u orden de las canciones, además el carisma José Chino no es precisamente brillante. A pesar de la legión de fans que empiezan a arrastrar, cada vez nos dejan más fríos, aunque todavía no perdemos las esperanzas depositadas en ellos.

The Right Ons

Absolutamente electrizantes, así se podrían definir los directos de The Right Ons. Si a su incontestable repertorio y actividad, le añadimos la motivación extra que tenían por actuar en casa y en un festival de estas características, podemos afirmar sin ningún atisbo de duda, que su concierto fue el mejor de todas las bandas nacionales que congregó esta segunda edición del Dcode. La contagiosa energía que transmiten es un auténtico resorte para el público que se acerca a verles. Da gusto ver cómo ninguno de los miembros de la banda para un segundo, tratando de evidenciar la potencia de su sonido, viviendo cada segundo de su música, disfrutando de tocar y de que vayan a verles hacerlo. Los madrileños se marcaron un concierto sin tregua, enlazando canción tras canción en una demostración más de que su musculoso rock tiene cabida en este país gracias a temas tan enormes como Purple Neon Lights o On The Radio.

The Kooks

La marabunta de gente que se agolpaba en el escenario principal era previsible viendo las dos bandas que actuarían ahí. The Kooks congregaron a una gran multitud, en su mayoría veinteañeros que vibraron con cada una de las canciones que abordaron los británicos. Fieles a su estilo, el cuarteto sorprendió gratamente a los no afines a su música, con un derroche modélico de juventud, empatía con sus seguidores y gran capacidad de animación. El acertado setlist elegido convirtió la actuación en algo realmente notable. Luke Pritchard hizo las delicias de sus seguidores o, más bien, seguidoras, porque, todo sea dicho, el público que más disfruta de estos chicos es el femenino. Canciones como Ooh La o She Moves In Her Own Way ponen en evidencia la capacidad que tienen los de Brighton para construir pegadizas piezas de pop-rock post-adolescente. Pero el momento álgido de la actuación fue cuando, para sorpresa y regocijo de gran parte de los allí presentes, se subió al escenario Mark Foster para interpretar la canción Pumped Up Kicks, de su banda Foster The People. The Kooks fueron la antesala perfecta a lo que vendría a continuación.

The Killers

Y por fin llegaba el momento que 20.000 personas esperaban con ansia. Por fin se acercaban las 00:00, hora prevista para que, después de tres años, The Killers volvieran a subirse a un escenario en nuestro país. Con algo de retraso, se apagaron las luces y sonó la intro, para delirio del multitudinario público. Brandon Flowers demostró ser un excelente frontman, de los que hacen que su imagen y carisma sean armas fundamentales en el devenir de la banda que encabeza. Ejerció como perfecto anfitrión, intentando comunicarse con sus seguidores en español, haciendo gala de su gran simpatía y explotando al máximo su imborrable sonrisa, para regocijo del sector femenino del público. El cuarteto sonó como se esperaba y ofrecieron un show espectacular, plagado de hits y en el que no faltaron el confetti y la pirotecnia al final.

Como su nuevo álbum Battle Born llegaba a las tiendas unos días después de que se celebrara el festival, The Killers no abusó de canciones nuevas, de hecho sonaron únicamente el single e inminente clásico de la banda Runaways y la excelente Miss Atomic Bomb. Por tanto el concierto fue lo que todos deseábamos, éxito tras éxito, sin perder intensidad en ningún momento, estirando el setlist con las acertadas versiones de Shadowplays de Joy Division y de Forever Young de Alphaville. Por supuesto no faltaron Somebody Told Me, Spaceman o When We Were Young, aunque los momentos álgidos de la noche (si es que es necesario destacar alguno) tuvieron lugar con Human, coreada por los miles de asistentes y con Mr. Brightside, éxtasis colectivo con la que para muchos es la mejor canción que nunca han hecho.

En definitiva, los de Las Vegas vinieron y triunfaron, como no podía ser menos y dejaron claro que, hoy por hoy, son una de las bandas más solventes sobre el escenario, aspirantes al trono del grupo más grande del mundo. Dave, Mark, Ronnie y Brandon estaban dispuestos a ir a por todas y vaya si lo consiguieron. Tienen al público español a sus pies, lo saben y lo aprovechan. Apoteósico.

Fotografías cedidas por Dcode Fest

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