La pantera vuelve a España. Erykah Badu revienta el escenario de Circo Price

La pantera vuelve a España. Erykah Badu revienta el escenario de Circo Price
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La pantera vuelve a España. Erykah Badu revienta el escenario de Circo Price

Por · 18 julio, 2012

Es una habitual de nuestros escenarios. Erykah Badu parece sentirse en comunión con el público español. Si el pasado domingo Jill Scott ponía en pie a los asistentes a su primer concierto en territorio patrio a base de pura energía negra, anoche Erykah Badu (fija ya en el cartel de Veranos de la Villa) venía con la lección aprendida, ya que ofreció un show de esos que cortan la respiración. Abrieron la noche el impresionante elenco de coristas con Amerykahn Promise, dando paso a un soliloquio de percusión con dejes latin con el que la banda se comprometió a regalarnos un momento álgido tras otro.

Una vez la de Texas puso un pie en el escenario el público enloqueció, y embutida en una gabardina, sombrero y unas preciosas alas doradas sobre sus muñecas vino dispuesta a hacer volar a un abarrotado Teatro Circo Price. Lo consiguió. Con el caminar de una pantera sobre las tablas y el brillo de esos ojos color miel fijos en los que ocupaban la primera fila (doy fe que intimidan), Erykah exhibió su superioridad interpretativa. La noche era suya y la manejó a su antojo.

20 Feet Tall, The Healer, Penitentiary Philosophy… Los que conocemos la trayectoria de la cantante supimos de inmediato que venía más guerrera que de costumbre. Quizá más orgánica en los arreglos –recreó una dimensión diferente para temas de sobra conocidos- pero con ese regusto digital del groove más pesado en el que encajaron de manera excelente bajo, percusión, samplers, guitarra y flauta travesera. Un recital de funk, disco, electrónica y hip-hop con la esencia más salvaje del soul en el que no pudieron faltar guiños a J Dilla o Afrika Bambaataa. Con las dosis justas de espiritualismo (bonito mensaje el del frontal de su camiseta, donde rezaba “Out My Mind”. Está más cuerda de lo que parece) y un buen puñado de perlas terrenales, escupió éxitos como On & On, un diferente Apple Tree acompañado de un scat soberbio, I Want You, My People, Didn’t Cha Know… No se dejó nada en el tintero, ofreciendo su repertorio más comprometido social y políticamente e incluso despertando conciencias al referirse a las manifestaciones que pueblan las calles de Madrid estos días en contra de los recortes. Love, Soldier, Window Seat… un espectáculo de contrastes continuos que desembocó en euforia cuando se lanzó encima del público mientras interpretaba una de sus composiciones insignia, Bag Lady.

Prometió para finalizar, con un breve pasaje de Next Lifetime, que volvería a España. Y ahí precisamente vino el problema: una escasa hora y cuarto, aunque muy bien aprovechada, que dejó a los asistentes con la energía en lo más alto. La ovación, los gritos y silbidos solicitaban un bis, pero ella se marchó satisfecha, con la misma determinación que había entrado, como la buena diva que es.

Fotografía: David Vidal Sans
Postproducción fotográfica: Jesús Román

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