Madonna – MDNA (Interscope/Live Nation, 2012)

Madonna – MDNA (Interscope/Live Nation, 2012)
B-SIDE MAGAZINE // PARA HABLAR DE ARTE... HAY QUE HACERLO CON ARTE
Madonna – MDNA (Interscope/Live Nation, 2012)

Madonna

MDNA

Discográfica:

Interscope

Año:

2012

7.0

· 26 marzo, 2012

Con tres décadas de carrera a sus espaldas Madonna ha decidido soltar lastre y liberar la tensión perpetua de reinventarse con cada proyecto que afronta. Por varias razones, en primer lugar porque lleva tras de sí el aval de ser una de las figuras clave para entender el desarrollo de la cultura pop; puede permitirse ciertos lujos. Para continuar, porque si lo que uno ofrece es bueno, el factor sorpresa pasa a un bastante discreto segundo plano.
Con MDNA y cuatro años después de intentar autoproclamarse reina del pop urbano con tintes negroides (y digo intentar porque la jugada de Hard Candy le salió bastante poco rentable), Madonna se dedica a hacer lo que mejor sabe, ser Madonna. Era el momento de echar la vista atrás, y como de recopilatorios ya va sobrada, parece que el paso correcto era darse un autohomenaje. Lo resumimos en cinco sencillos pasos.

Autohomenaje número 1: pasar sin complicaciones y sin prejuicios de ejercicios profundos, en los que dispara a bocajarro el despecho y la amargura por su reciente divorcio del director de cine Guy Ritchie (ejemplos clave podrían ser Beautiful Killer, y por supuesto el exquisito e irreverente Gang Bang) a composiciones frescas, superficiales y sin ningún tipo de complejidad psicológica. Tampoco es que Madonna haya sido nunca Nietzche, pero lo de Superstar, Turn Up The Radio y B-Day Song es de patio de instituto, por mucho que M.I.A se deje caer por esta última. A sus bien llevadas 53 primaveras la cosa canta.

Autohomenaje número 2: tirar de agenda y contratar a quien le ofreció el mejor álbum de su carrera, y probablemente uno de los mejores discos de la historia del pop. William Orbit vuelve a demostrar esa evidente química con la Ciccone que ya pudimos disfrutar en Ray Of Light (Warner, 1998). Dueño y señor de MDNA, reinventa su sonido bien adaptándolo a la electrónica más oscura, bien ofreciéndonos las piezas más minimalistas y emotivas del conjunto, y vuelve a dejar huella en el repertorio de Madonna con temas como Falling Free, Masterpiece, I’m A Sinner y, sin duda alguna una vez más, el nada predecible Gang Bang.

Autohomenaje número 3: mostrarse descarada y polémica. Si por algo se ha destacado siempre la artista norteamericana es por su evidente feminismo y su capacidad para atraer la atención del público a través de la provocación. En MDNA, cuando no se dirije claramente a la pista de baile, encontramos momentos de verdadero descaro ¿Hace falta traer a colación de nuevo Gang Bang?

Autohomenaje número 4: echar mano del productor del momento, en este caso dos de los ingenieros de éxitos más solventes en la actualidad: Benny Bennassi y Martin Solveig. El primero nos regala los machacones pero interesantes I’m Addicted y Best Friend y ese pegadizo Girl Gone Wild con el que finalmente se promociona esta etapa (preferimos obviar el pésimo trabajo a nivel de producción vocal que Bennassi le dedica a la abeja reina del mainstream). El segundo nos ofrece cortes desenfadados, a caballo entre el dance y la electrónica que sustentan con seriedad el grueso del primero de los tres álbumes que Madonna ha firmado con Interscope – a destacar esa última parte formada por los tracks de la edición deluxe como el ya citado Beautiful Killer o I Fucked Up e incluso ese clubero I Don’t Give A en el que cuenta con el flow de Nicki Minaj.

Autohomenaje número 5: reutilizar arreglos de algunos de sus temas más conocidos. Así bien Girl Gone Wild podría ser un descarte del aquel magnífico Confessions on A Dancefloor  (Warner, 2005) que facturó junto a Stuart Price, I’m A Sinner una revisión del exitoso y exótico Beautiful Stranger y Love Spent el Hung Up de esta década… Más fácil, imposible.

Abreviando: MDNA, doceavo trabajo de la bien llamada habitualmente reina del pop cumple con creces, y a pesar de la larga lista de productores que se dejan caer por sus sesenta minutos de duración (algo poco habitual en su trayectoria), nos ofrece un repertorio sólido y cohesionado que atrapa aún teniendo en cuenta esos momentos de ligero declive. No es de lo mejor de su carrera, pero no desmerece en absoluto el nombre de una leyenda hecha a sí misma. Solo una última cosa… “Bang Bang shot you dead”.

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